159242: Su corazón no se siente humilde cuando lee el Corán, pero se conmueve con los himnos religiosos


Cuando oigo el Corán o lo leo, no me siento conmovido por él en mi corazón, y no me siento humilde, mientras que a veces escucho un himno religioso y me conmuevo profundamente. ¿Cómo puedo solucionar esto?

Alabado sea Dios

El Corán es el mejor y más beneficioso de los discursos, y el más movilizador. Es también la guía más efectiva para el alma. Dios, glorificado y exaltado sea, dijo (traducción del significado): 

Allah ha revelado el mejor de los Mensajes [el Corán], el cual es un Libro armonioso [sin contradicciones] que reitera las exhortaciones [y las historias]. Su recitación hace erizar la piel de quienes temen a su Señor, pero luego cuando recuerdan a Allah ésta [la piel] y sus corazones se apaciguan. Ésta es la guía de Allah, con la que Él encamina a quien quiere; y sabed que para quien Allah decreta el desvío, no habrá nadie que lo pueda guiar” (az-Zúmar, 39:23). 

Ciertamente los creyentes cuando les es mencionado el nombre de Allah sus corazones se estremecen, y cuando les son leídos Sus preceptos reflexionan acrecentándoseles la fe, y siempre se encomiendan a su Señor” (al-Anfál, 8:2). 

El hecho de que un musulmán no se sienta conmovido cuando oiga el Corán, pero sí cuando escucha un himno religioso, es un signo alarmante. Tu pregunta indica que no te sientes conforme con la situación, así que puedes apresurarte a remediarlo antes de que empeore. El remedio sería el siguiente: 

1 – Lee abundantemente el Corán, porque descuidar su lectura es una causa para que la persona sea privada de sus beneficios. 

2 – Pon atención a los significados del Corán, aún si es a través de una breve exégesis, tal como el Tafsir de As-Sa’di (que Allah tenga misericordia de él). La razón por la cual no te sientes humilde ni movilizado al leer el Corán puede ser que no estás meditando correctamente en sus significados. 

3 – Recuerda a Dios abundantemente, y obedece sus preceptos. Este es un importante medio para suavizar el corazón y dispersar sus durezas. 

4 – Escucha los himnos menos a menudo, o cesa de escucharlos completamente, para que tu corazón sane y vuelva a sentirse movilizado por las palabras de Dios. 

Aquí siguen algunos dictámenes jurídicos de algunos eruditos acerca de este asunto: 

El shéij Sálih al-Fawzán (que Dios lo preserve) dijo:

“Con respecto a lo que se llaman “himnos religiosos islámicos”, se les ha dedicado más tiempo, esfuerzo y organización del que merecen, al punto de que se han convertido en un arte que tiene un espacio en los currículum y las actividades escolares; la gente los graba y los reproduce en largas cantidades para su venta y distribución, y llenan la mayoría de los hogares en este país. Los jóvenes los escuchan a tal punto en que gastan mucho tiempo en ello y le dan precedencia sobre escuchar el Corán, los reportes del Profeta (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él), las lecturas y las lecciones académicas”. Fin de la cita de Al-Baián li Ajtá' ba’d al-Juttáb, p. 342. 

El Shéij ‘Abd el-‘Azíz ibn Baaz (que Allah tenga misericordia de él) dijo: 

“El mejor consejo que se puede dar para curar el corazón y dispersar sus rudezas es poner atención al Sagrado Corán, meditar mucho en sus significados, como también recordar a Dios, glorificado y exaltado sea. También decir “Subhana Allah wa al-hámdu lilláh wa laa iláha íll-Allah wa Alláhu Ákbar; Subhana Allah wa bi hámdih, subhana Allahi al-‘Adhím; Laa iláha ill-Allah wáhdahu laa sharikah lah, láhu al-mulk wa láhu al-hámd, iuhí wa iumítu wa húwa ‘ala kúlli shái in qadír” (Glorificado sea Dios, alabado sea Dios, no hay más divinidad que Él, Dios es El Más Grande. Glorificado y alabado sea Dios, glorificado sea El Todopoderoso; no hay más divinidad que Él solamente, sin compañeros ni asociados, Suyo es el dominio y para Él es toda la alabanza, Él da la vida y Él da la muerte, y en Sus manos está el destino de todas las cosas”. Todos estos son medios para eliminar las rudezas del corazón”. Fin de la cita de Maymu' al-Fatáwa Shéij ‘Abd el-‘Azíz ibn Baaz, 24/388. 

El Shéij Muhámmed ibn al-‘Uzaimín (que Allah tenga misericordia de él) dijo: 

“Las causas de la dureza del corazón incluyen: apartarse de Dios, glorificado y exaltado sea, y no leer el Corán; preocuparse demasiado con este mundo y enfocarse demasiado en él, y no poner atención a los asuntos de la religión, porque obedecer a Dios, glorificado y exaltado sea, ablanda el corazón y nos devuelve a Él, glorificado y exaltado sea. El remedio para esto es volverse hacia Dios, arrepentirse ante Él, recordarlo abundantemente, leer mucho el Corán y realizar actos de culto tanto como uno pueda”. Fin de la cita de Fatáwa an-Nur ‘ala ad-Dárb, por el Shéij Muhámmed ibn al-‘Uzaimín, 12/171. 

Y Allah sabe más.

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