254: Normas sobre colgar versos coránicos sobre las paredes


Cuando visito musulmanes, he notado que muchos de ellos colocan versos del Corán sobre las paredes, o imágenes con el nombre de Allah y Muhámmad. Conozco muchos de musulmanes que piensan que esto es bueno, porque creen que los protegerá a ellos y a sus casas. Personalmente, considero esto como una forma de shirk o de superstición. ¿Hay algún reglamento sobre este asunto?

 Alabado sea Allah. 

 Colgar cuadros y tapices con aleyas del Corán en las casas, escuelas, clubes y lugares de negocios, implica una serie de reservas y prohibiciones de acuerdo al Islam, y tales son las siguientes: 

1- En la mayoría de los casos, colgar tales objetos sobre las paredes es hecho con propósitos decorativos y como adornos, como las aleyas, etc, están escritas en caligrafías y colores con brocados. Esto es un uso inapropiado del Corán, porque fue revelado como guía para la humanidad y para ser leído regularmente. El Corán no fue revelado para decorar paredes, sino como guía para la humanidad. 

2- Algunas personas cuelgan tales cosas por “bendiciones”, lo cual es una forma de bid’ah. La bendición tal como es descripta por el Islam proviene de la lectura o la recitación del Corán, no por colgarlo o colocarlo sobre estantes o convertirlo en una imagen tridimensional o una forma de arte. 

3- Esto es contrario a la práctica del Profeta (paz y bendiciones de Allah sean con él) y a la práctica de los Califas Rectos (al-Julafá ir-Rashidún), que Allah esté satisfecho de ellos, quienes nunca hicieron tal cosa. El mejor camino es seguirlos, no introducir innovaciones. La historia nos dice que en lugares como Andalucía, Turquía, etc., el adorno de las casas y las mezquitas con tallas ornamentales de aleyas sólo sucedió en tiempos en que los musulmanes fueron débiles y humillados. 

4- Colgar tales imágenes o cuadros puede conducir al shirk, porque algunas personas creen que estos son amuletos que protegerán la casa y a sus habitantes del mal y las enfermedades. Tal cosa es shirk y haram, porque El Único que realmente ofrece protección es Allah, glorificado sea, y uno de los medios para ganar Su protección es la recitación sincera del Corán y los du’a que fueron enseñados en el Corán y la Sunnah. 

5- Existe el riesgo de que el Corán pueda ser usado, en tales casos, como una forma de hacer negocio e incrementar ganancias. El Corán debe ser protegido contra tales usos. Es bien sabido que la producción y venta de tales imágenes y cuadros implica un gran nivel de extravagancia y dinero derrochado. 

6- Muchas de estas placas están pintadas en oro, lo cual hace que usarlas y colgarlas sea más haram aún. 

7- Muchos de estos cuadros implican una forma de descuido, porque las letras son estiradas y trastornadas en complejos diseños que hacen que no sean beneficiosos, porque son difícilmente legibles. Algunas veces las palabras son moldeadas en la forma de un pájaro o de un hombre haciendo postraciones, y otras formas prohibidas de imágenes de animales y seres vivos. 

8- Las aleyas y suras del Corán son expuestas al mal uso y abuso por estas prácticas. Por ejemplo, cuando durante una mudanza, son apiladas con el resto del mobiliario y las pertenencias, y otros objetos que pueden ser colocados encima de ellas. Esto también sucede cuando las descuelgan para pintar o limpiar las paredes. 

9- Algunos musulmanes cuya observancia del Islam es endeble colocan estos cuadros e imágenes para sentir que están haciendo algo religioso, y para reducir su sentimiento de culpa, a pesar del hecho de que estas prácticas no los ayudan en ninguna forma. 

 Sea como fuere, nosotros debemos cerrar las puertas del mal y seguir la guía de los líderes de las primeras centurias del Islam, de cuya gente el Profeta (paz y bendiciones de Allah sean con él) testificó que fueron los mejores musulmanes en su fe y sus prácticas. Si alguien fuera a decir: “Nosotros no vamos a abusar de ello o hacer una decoración exagerada con el Corán, solamente buscamos recordar a la gente acerca de su religión en nuestros encuentros”, nuestra respuesta sería: Si observamos el día a día, ¿Encontraremos que esto es actualmente lo que sucede? ¿Recuerda realmente la gente a Allah? ¿Leen esas aleyas cuando alzan sus cabezas? 

 Lo que realmente sucede es lo opuesto: la gente va contra las palabras colgadas sobre sus cabezas, ellos aún dicen mentiras, entreteniéndose en murmuraciones, hacen burla de otros y hacen y dicen cosas malas. Aún si asumimos que hay alguien que hace algo beneficioso con esos cuadros, el hecho es que son pocos, y esto no cambia las normas islámicas (hukm) al respecto. 

 Los musulmanes debemos regresar al Libro de Allah, leerlo y recitarlo, y actuar en concordancia con él. Le pedimos a Allah hacer del Corán una luz de guía para nosotros, y un medio para remover nuestra pena y nuestra ansiedad. Y que Allah bendiga a nuestro Profeta Muhámmad.

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