26830: El cuidado de la familia durante Ramadán


Soy la cabeza de mi familia y ahora que está llegando Ramadán quisiera su consejo sobre cómo debo cuidar a mi familia y enseñarle durante este bendito mes.

Alabado sea Dios

Es una gran bendición de Dios tener la posibilidad de ayunar en Ramadán y pasar las noches en oración. Es un mes en el cual las buenas obras se multiplican y los ayunantes son elevados en estatus espiritual, y también cuando Dios libra a muchas personas del Fuego del Infierno. Por eso los musulmanes debemos esforzarnos en aprovechar este mes y todas las bondades que trae; debemos apresurarnos a adorar a Dios mientras la vida y la salud nos lo permiten. ¿Cuántos musulmanes se ven privados de esa posibilidad a causa de la enfermedad, las dificultades, la muerte o el extravío? 

El musulmán tiene también el deber de educar y criar correctamente a sus hijos, de enseñarles toda clase de cosas buenas y familiarizarlos con los desafíos que la vida les traerá, porque los niños aprenderán del ejemplo de sus padres y los imitarán. 

Durante estos días benditos, el padre y la madre jugarán un rol fundamental, y nosotros podemos ofrecer a los padres musulmanes los siguientes consejos: 

1 – Familiarizar a los niños con el ayuno y enseñarles a ayunar. 

2 – Recordarles lo que significa realmente el ayuno, y que no significa solamente abandonar la comida y la bebida, sino alcanzar la piedad y el perdón de los pecados. 

Se narró de Abu Hurairah que el Mensajero de Dios (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) subió al púlpito y dijo: “Amín, amín, amín”. Le preguntaron: “Oh, Mensajero de Dios, ¿qué significa eso?”. Respondió: “Gabriel me ha dicho: “Que Dios le refriegue la nariz en el polvo, a quien llegue Ramadán y sus pecados no le sean perdonados”, y yo dije “Amín”. Luego dijo: “Que Dios le refriegue la nariz en el polvo, a quien vive para ver a sus padres envejecer, a uno o ambos, pero no ingresa al Paraíso”, y yo le respondí: “Amín”. Luego dijo: “Que Dios le refriegue la nariz en el polvo, a aquel en cuya presencia tú eres mencionado y no te bendice”. Y yo respondí: “Amín”. Narrado por Ibn Juzaimah, 1888; At-Tirmidi, 7444; Ibn Hibbán, 908. Ver Sahih al-Yámi’, 3501. 

3 – Enseñarles las buenas conductas al comer y al beber, como comer con la mano derecha y de lo que está frente a ellos; recordarles que los excesos están prohibidos y que son perjudiciales para el organismo.

4 – No dejar que pasen demasiado tiempo comiendo y se pierdan la oración del ocaso en congregación. 

5 – Recordarles la situación de los pobres y necesitados que no pueden encontrar alimento ni agua potable para calmar su sed y su hambre; recordarles la situación de aquellos que han emigrado por la causa de Dios y han atravesado toda clase de dificultades, en diversas partes del planeta. 

6 – Estas reuniones ofrecen una oportunidad para reunir a los parientes y mantener los lazos de parentesco. Esta costumbre todavía existe en muchos países, y es una gran oportunidad para reconciliarse y enmendar las relaciones. 

7 – Ayudar a la madre a preparar la comida, a limpiar y a hacer los preparativos. 

8 – Recordarles rezar por la noche la oración del Tarawih, y prepararse para ella no comiendo demasiado, y estar listos a tiempo para realizar la oración en la mezquita. 

9 – Con respecto al refrigerio de la madrugada, los padres deben recordarle a la familia la enorme bendición que hay en él, y cómo nos fortalece para soportar las horas de ayuno. 

10 – Permitirse el tiempo suficiente antes de la oración del alba para que aquellos que no han rezado la oración impar puedan hacerlo, y para que quienes han demorado sus oraciones hasta el final de la noche puedan rezar, para que cada musulmán suplique a Dios por aquello que espera, necesita o desea. 

11 – Rezar a tiempo la oración del alba en congregación en la mezquita, para aquellos para quienes es obligatorio. Hay muchos musulmanes que se levantan por la noche a comer el refrigerio de la madrugada, y luego vuelven a la cama y descuidan la oración del alba.

12 – La práctica del Profeta Muhámmad (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) en los últimos diez días de Ramadán fue levantarse a rezar por la noche y despertar a su familia. Esto indica que la familia debe aprovechar estos últimos diez días para adorar a Dios, glorificado y exaltado sea. Entonces los padres deben despertar a los hijos y realizar este maravilloso acto de culto que los acercará a Dios. 

13 – Puede haber niños en la casa a los que sea recomendable enseñar a ayunar, por lo tanto el padre puede despertarlos para que se levanten a comer el refrigerio de la madrugada y animarlos a ayunar durante el día ofreciéndoles alguna recompensa para quien ayune el mes entero, o la mitad de él, etc. 

Se narró que Ar-Rubayi’ bint Mu’áwwid ibn ‘Afrá' (que Dios esté complacido con ella) dijo: “En la mañana de ‘Ashurá', el Mensajero de Dios (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) envió un mensaje a los caseríos de los Asistentes de la ciudad de Medina, diciéndoles: “Quien comience el día ayunando, que complete su ayuno, y quien haya comenzado sin ayunar, que ayune por el resto del día”. 

Luego de eso, solíamos ayunar este día, e hicimos que nuestros niños ayunaran también, incluso los pequeños. Hacíamos juguetes de lana para ellos, y si lloraban pidiendo comida, les dábamos un juguete para entretenerlos hasta que rompiéramos el ayuno”. Narrado por al-Bujari (1859) y Muslim (1136). 

An-Nawawi dijo:

“Este reporte muestra que debemos entrenar a los niños para que realicen los actos de culto y se familiaricen con ellos, pero que no son obligatorios para ellos. Al-Qádi dijo: “Se narró de ‘Urwah que cuando eran capaces de ayunar, se volvía obligatorio para ellos. Esto es un error, y está demostrado en los reportes auténticos: “La pluma se ha levantado para tres: el niño, hasta que alcanza la pubertad…”. Y Allah sabe más”. Shárh Muslim, 8/14. 

14 – Si es posible, el padre y la madre pueden llevar a la familia a realizar la peregrinación menor en Ramadán, pues esto es algo que los beneficiará en el Más Allá, a ellos y a sus familias, porque la peregrinación menor durante Ramadán tiene la misma recompensa que la peregrinación mayor. Es mejor hacerla a principios de Ramadán, así se evitan las muchedumbres. 

15 – El marido no debe sobrecargar a su esposa exigiéndole que prepare comidas y dulces en exceso. Muchos musulmanes se exceden en esto, y eso va en detrimento de la bendición de este mes y contra las razones del ayuno, que son sensibilizar el corazón y alcanzar la piedad. 

16 – El mes de Ramadán es el mes del Corán, por lo tanto le sugerimos a cada familia reunirse a leer el Corán. El padre debe enseñarle a su familia a recitar el Corán y ayudarles a entender el significado de los versos. En la misma reunión pueden leer también algún libro sobre las normas y conductas apropiadas durante el ayuno. Dios les ha permitido a muchos eruditos y buscadores de conocimiento escribir muchos libros que pueden ser útiles para enseñar durante Ramadán. Se puede dividir un libro en treinta partes, y así leer un treintavo cada día del mes. 

17 – Se debe incentivar a la familia a preocuparse por el pobre y el necesitado, y gastar en ellos. 

Se narró que Ibn ‘Abbás dijo: “El Mensajero de Dios (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) era el más generoso entre la gente, y era más generoso aún durante Ramadán, cuando el Arcángel Gabriel lo visitaba. Se reunía con él cada noche y repasaban juntos el Corán. El Mensajero de Dios (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) era más generoso que el viento cuando sopla”. Narrado por al-Bujari, 6; Muslim, 2308. 

18 – Los padres deben evitar que los niños permanezcan innecesariamente despiertos hasta tarde, pasando el tiempo en actividades de ocio. Porque los pecados causados por el descuido son más graves durante este mes, ya sea durante el día o durante la noche.

19 – La familia debe buscar el reunirse con Dios en el Paraíso, y la gran felicidad de reencontrarse bajo la sombra de Su trono. Estas reuniones benditas en este mundo para obedecer a Dios buscando el conocimiento de la religión, ayunando y rezando, son sólo algunos de los medios que nos permitirán alcanzar la felicidad.

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