45207: ¿Podemos esforzarnos en el culto religioso como hicieron las primeras generaciones?


Las primeras generaciones de musulmanes fueron famosas por su amor al culto religioso y al enorme empeño que pusieron en ello, como levantarse a rezar por la noche, leer y memorizar el Corán, etc. ¿Podremos nosotros en la actualidad realizar siquiera un poco de todo eso, con todas las tentaciones y tribulaciones que encontramos alrededor nuestro?

Alabado sea Dios

Cualquiera de nosotros puede esforzarse en el culto religioso y rivalizar con el ejemplo de las tempranas generaciones en la realización de los actos de culto encomendados por la ley islámica. El musulmán debe tener una férrea voluntad y ambición en ese campo, y la voluntad y la ambición del ser humano ciertamente puede mover montañas, como se ha dicho. 

Los compañeros del Profeta (que Dios esté complacido con ellos) son el mejor ejemplo de nuestra comunidad en obediencia y actos de culto, pero saber eso no impide que aquellos que vinimos después no nos sintamos motivados para intentar alcanzarlos en el campo de la religión, de tal manera que nosotros también nos acerquemos a Dios y compartamos así la compañía del Profeta en el Paraíso. 

Abu Muslim al-Jawlani (que Allah tenga misericordia de él) dijo:

“¿Pensaron los compañeros del Profeta que ellos serían los únicos que podrían aspirar a su compañía en el Paraíso? ¡Por Allah, que nosotros nos amucharemos alrededor de él junto con ellos, de tal manera que sepan que hay gente que puede rivalizar con ellos en la virtud”. 

Él solía decir esto siempre que pasaba la noche rezando. Si sentía sus pies entumecidos, entonces los palmeaba y repetía esto. Con esta misma determinación el musulmán puede realizar los actos de culto y obediencia a Dios. Esta es la clase de rivalidad elogiable entre los musulmanes, que Dios encomendó en el verso donde dijo (traducción del significado): 

Quienes anhelen esta recompensa que se esfuercen por alcanzarla [obedeciendo a Allah]” (Al-Mutaffifín, 83:26). 

Si no fuera posible para las generaciones posteriores esforzarse en realizar actos de culto y obediencia a Dios, entonces no habríamos visto a Dios encomendándolo a todos Sus servidores hasta el Día del Juicio, y prometiéndoles una gran recompensa si lo hacen, y el Profeta Muhámmad (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) no nos habría dicho: “Saca provecho de cinco cosas: de tu vida, antes de que mueras; de tu salud, antes de que enfermes; de tu tiempo libre, antes de que te ocupen las responsabilidades; de tu juventud, antes de que envejezcas”. Clasificado como auténtico por al-Albani en Sahih wa Da’íf al-Yámi’ as-Saguir. Este es un gran consejo para nosotros, para que aprovechemos a adorar a Dios mientras podamos antes de que la muerte nos alcance, para apresurarnos a hacer las cosas que debemos hacer mientras tengamos buena salud, tiempo, juventud, riquezas, etc.

Hay muchos ejemplos brillantes entre los musulmanes contemporáneos, cuyas vidas están llenas de amor al culto religioso. Ninguna época de la historia musulmana ha estado privada de tales ejemplos, alabado sea Dios, cuya gran ambición en este campo los motivó a actuar haciendo lo que Dios ama y Le complace. En esta comunidad actualmente hay hermanos que han consagrado sus vidas a luchar y sacrificarse a sí mismos por la causa de Dios, y así ganar el Paraíso. Hay muchos que se han consagrado a la búsqueda del conocimiento, desde el momento en que han desarrollado la capacidad de discernimiento hasta que han muerto. Están aquellos que han rezado regular y abundantemente por la noche sin detenerse, ya sea que estuvieran de viaje o en sus casas. Están aquellos que han gastado sus riquezas por la causa de Dios dando en caridad o construyendo hogares para las viudas y los huérfanos, aun cuando la caridad obligatoria no les fuera requerida. Están aquellos que se han consagrado a resolver los problemas de los musulmanes, intercediendo por algunos o resolviendo las necesidades de otros, dando respuesta a las preguntas y necesidades de la gente, enseñando o aconsejando a la gente a hacer el bien. 

Nunca carecerás de algún brillante ejemplo en la vida de los eruditos musulmanes, los imames y los combatientes. Encontrarás en las vidas de ellos ejemplos que te animarán a realizar actos de culto y harán que te des cuenta de que todavía existe la posibilidad de alcanzar en virtud a nuestros ancestros. Pongamos por ejemplo, a los imames Ibn al-‘Uzaimín, Al-Albani e Ibn Baaz, que pasaron sus vidas aprendiendo y enseñando el Islam a los musulmanes. Y la comunidad islámica todavía hoy en día está produciendo muchos ejemplos brillantes de esfuerzo y consagración a las enseñanzas del Islam. 

Hay también un hermoso ejemplo en aquellas personas que memorizan el Corán. Muchos musulmanes han memorizado el Corán entero antes de alcanzar la edad de 8 años, y hay algunos que han memorizado el libro entero en dos meses. 

El musulmán que quiera alcanzar en virtud y actos de culto a las generaciones pasadas y tenga una gran ambición y voluntad para ello debe tomar en cuenta las siguientes precauciones: 

1 – No ser negligente acerca del Más Allá y de su recompensa. Ibn al-Qayím (que Allah tenga misericordia de él) dijo en Badá’i' al-Fawá’id (pág. 98): “Los corazones se arruinan a causa de la complacencia y la negligencia, pero se componen con el temor y el recuerdo de Dios”. 

2 – Dejar de rivalizar en asuntos mundanos con gente mundana; déjaselos a ellos y ocúpate con metas más altas. Ten cuidado de no hacer de este mundo el principal centro de tu interés. Debes tener tus propiedades en tus manos, pero no en tu corazón, como dijo un compañero del Profeta (que Dios esté complacido con él). 

3 – No postergues lo fundamental. Debes apresurarte a cumplir con tu deber y responder al llamado de Dios. Dios dijo (traducción del significado): 

Y apresuraos a alcanzar el perdón de vuestro Señor y un Paraíso tan grande como los cielos y la Tierra, reservado para los piadosos” (Ali ‘Imrán, 3:133). 

¡Apresuraos en alcanzar el perdón de vuestro Señor y así obtener un Paraíso tan vasto como el cielo y la Tierra, el cual está reservado para quienes creen en Allah y en Sus Mensajeros! Éste es el favor de Allah, y Él se lo concede a quien Le place. Allah es Dueño del favor grandioso” (Al-Hadid, 57:21). 

Y Allah es la Fuente de toda fuerza.

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