Wed 23 Jm2 1435 - 23 April 2014
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¿Qué súplica puede decir un padre para un niño enfermo?

¿Qué súplica puede decir un padre por un niño que está enfermo?

 Alabado sea Allah.

 El Profeta (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) nos enseñó cosas en las que hay alivio y curación para las enfermedades, como también recompensas. Esto es parte de la misericordia de Dios hacia esta comunidad bendecida y del cuidado del Profeta por ella. Él es a quien Dios ha descripto con las siguiente palabras (traducción del significado):

 “Ciertamente se os ha presentado un Mensajero de entre vosotros que se apena por vuestras adversidades, se preocupa y desea que alcancéis el bien e ingreséis al Paraíso; es compasivo y misericordioso con los creyentes” (at-Tawbah 9:128).

 Entre las cosas que él nos enseñó, están las siguientes:

 1 – Recitar al-Fátihah.

 Se narró de Abu Sa’íd al-Judri (que Allah esté complacido con él) que el Profeta (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) describió a surat al-Fatihah como ruqiah, y aprobó que uno de sus compañeros la recitara como cura para alguien que había sido picado por un escorpión. Al-Bujari (2156) y Muslim (2201).

 Ibn al-Qayím dijo:

 Hubo un tiempo en que caí enfermo en La Meca, y no podía encontrar un doctor ni ninguna medicina. Entonces me traté a mí mismo recitándola (surat al-Fátihah). Tomé algo de agua del pozo de Zámzam y recité sobre ella varias veces, y luego la bebí. Me recobré completamente por estos medios, y luego comencé a hacer esto cuando fuera que sentía mucho dolor, y me beneficié enormemente de ello”. Fin de la cita.

 Zaad al-Ma’ad (4/164).

 2 – Se narró de ‘Aa'ishah (que Allah esté complacido con ella) que dijo: “ Cuando uno de nosotros se sentía enfermo, el Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) lo frotaba con su mano derecha y luego decía: “Ad hib al-ba’s Rábbi an-nas, wa’shfi anta ash-Sháfi, la shifa’a ílla shifá’uka shifá’an la iughádir saqáman (Quítale el dolor, Oh, Señor de la Humanidad, y garantízale el alivio y la sanación, porque Tú eres el Sanador, y no hay sanación excepto la Tuya, que no deja rastros de la enfermedad)”.

 Narrado por al-Bujari (5675) y Muslim (2191).

 3 – Se narró que ‘Aa'ishah (que Allah esté complacido con ella) dijo: Si alguien en su familia se sentía enfermo, el Mensajero de Dios (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) soplaba sobre él y recitaba al-Mu’áwwidhat (últimas dos Suras). Cuando él se sentía enfermo, durante su enfermedad final, comencé a soplar sobre él y a frotarlo con su mano derecha, porque estaba más bendecida que la mía”. Narrado por al-Bujari (5735) y Muslim (2192).

 4 – Se narró de ‘Uzmán ibn Abi al-‘Áas az-Zaqafí, que él se quejó ante el Mensajero de Allah de un dolor que sentía en su cuerpo desde que se había convertido al Islam. El Mensajero de Dios (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) le dijo: “Pon tu mano en la parte del cuerpo que te duele, y di “Bismilláh (en el nombre de Dios)” tres veces. Y di siete veces “A’udu billáhi wa qudratihi min shárri ma ajid wa uhádhir (Me refugio en Dios y en Su poder del mal que siento y de la preocupación”. Narrado por Muslim, 2202.

 5 – Se narró de Abu Sa’íd al-Judri (que Allah esté complacido con él) que Gabriel (la paz sea con él) vino al Profeta (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) y le dijo: “Oh, Muhámmad, ¿estás enfermo?”, y él le dijo: “Sí”. Y Gabriel le dijo: “En el nombre de Dios, realizaré la ruqiah por ti (surat al-Fátihah), contra todo lo que esté dañándote, contra el mal de cada alma y de cada ojo envidioso, quiera Allah curarte, en el nombre de Dios, realizaré la ruqiah por ti”. Narrado por Muslim (2186).

 6 – Se narró que Abu al-Dardá' (que Allah esté complacido con él) dijo: “Oí al Mensajero de Dios (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) decir: “Cualquiera entre ustedes que sufra alguna enfermedad, o que vea sufrirla a su hermano, que diga: “Nuestro Señor es Dios que está en el cielo, santificado sea Tu nombre, Tu voluntad se cumple en el cielo como en la Tierra, así como Tu misericordia está en el cielo, concédela a la Tierra. Perdona nuestros pecados. Tu eres el Señor del bien. Envíanos algo de Tu misericordia y curación para este sufrimiento”, y él será curado”. Narrado por Abu Dawud (3892); clasificado como auténtico por al-Hákim en al-Mustádrak 4/243, y como bueno por Ibn Taimíyah en Maymu’ al-Fatáwa, 3/139.

 7 – Se narró de Ibn ‘Abbás (que Allah esté complacido con él) que el Profeta (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) dijo: “Quien visite a alguien enfermo pero que no esté muriendo, y diga siete veces en su presencia “Le pido a Dios el Todo Poderoso, Señor del Poderoso Trono, que te cure”, Dios lo curará de esa enfermedad”. Narrado por Abu Dawud (3106); clasificado como auténtico por an-Nawawi en al-Adhkár, p. 180, y por al-Albani en Sahih Abi Dawud.

 Mientras recitas sobre él estas oraciones para curar (ruqiahs), debes pasar tu mano sobre su rostro, pecho y estómago, como el Profeta (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) solía hacer, y debes sentarse cerca de la cabeza de tu hijo para que tu aliento caiga sobre él cuando recitas la ruqiah. No hay nada de malo en soplar suavemente sobre su rostro con un poco de saliva mientras haces esto.

 Ibn al-Qayím dijo:

 “La ruqiah viene del corazón y la boca de quien la recita, entonces está acompañada de algo de su saliva y aliento, que tendrá un efecto más fuerte”. Fin de la cita.

 Zaad al-Ma’ád 4/164.

 Pero sobre todo, debe haber sinceridad hacia Dios en la súplica, sincera humildad ante Él, y uno debe buscar aquellos momentos en que la plegaria será más fácilmente respondida, porque cuando una persona alza sus manos hacia Dios en una súplica, Él es renuente a que se vaya con las manos vacías.

 Pero no te apresures a buscar una respuesta, porque Dios puede demorar la respuesta por una razón que sólo Él conoce, entonces debes ser paciente y tener fe. Recuerda que el Profeta (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) dijo: “Invoquen a Dios cuando tengan la certeza de que recibirán una respuesta, y recuerden que Dios no responde la súplica de un corazón ocioso y negligente”. Narrado por at-Tirmidhi (3479); clasificado como bueno por ash-Shawkáni en Tuhfat ash-Shaakirín (68) y por al-Albani en as-Sílsilah as-Sahihah (594).

 Ver también las preguntas No. 3476, 20176 y 21581.

 Y Allah sabe más.

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