7873: Una persona dice saber dَnde se encuentran los objetos robados.


Uno de los mentirosos dice saber donde se encuentran los ladrones y lo que roban, y lo hace por medio de métodos que no muchas personas conocen. Por ejemplo, pide un plato con agua y llama a un niٌo que aْn no ha llegado a la pubertad, a quien su madre le dio de mamar durante dos aٌos y que nunca fue asustado por un perro. Luego comienza a recitar algo del Corلn y algunas palabras incomprensibles, y le pregunta al niٌo: “؟Puedes ver algo en el agua que hay en este plato? Entonces, el niٌo describe al ladrَn en detalle y el lugar donde escondiَ los objetos robados. ؟Cuلles son las reglas islلmicas al respecto?, ؟estل permitido rezar detrلs de este hombre y mantenerse en contacto con él en los buenos y malos tiempos – sabiendo que se tratَ de aconsejarlo pero que él no aceptَ los consejos y dice que estل siguiendo la verdad...?

Alabado sea Allah.

Indudablemente, este hombre es un practicante de brujerيas o magia, y esto es obra de los demonios porque esto estل mلs allل de las capacidades de los seres humanos. Nadie conoce lo oculto excepto Allah, y la revelaciَn le fue dada sَlo a los Mensajeros – y Muhammad (paz y bendiciones de Allah sean con él) fue el Sello de los Profetas y no existe otro Profeta después que él. No cabe duda que el Shaytaan se le aparece a los adivinos y describe a los ladrones y les dice dَnde estلn los objetos robados, tanto se vea en el plato con agua o de otra manera. No estل permitido preguntarle algo a estas personas o creer en ellas. “Quien se dirija hacia un adivino y le crea ha dejado de creer en lo que le fue revelado a Muhammad”. (Sahih – narrado por Ahmad, 2/408; Abu Dawud, 3904; al-Tirmidhi, 135; Ibn Maayah, 639; al-Haakim, 1/8). Sobre esta base, no estل permitido nombrarlo para que lo guيe en la oraciَn o rezar detrلs de él, o mantenerse en contacto con él tanto en los buenos como en los malos tiempos, o darle algo aunque lo necesite, hasta, y a menos que se arrepienta.

Y Allah es quien mلs sabe.

Selecciَn de veredictos del Sheij Ibn Yibrin, p. 19
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