Alabado sea Allah.
Las buenas obras son
aquellas que están de acuerdo con la ley islámica, y que se hacen
sinceramente por la causa de Dios. El Shéij al-Islam Ibn Taimíyah (que Allah
tenga misericordia de él) definió la palabra ‘ibádah (actos de culto) como
“un término general que incluye todo lo que Dios ama y Le complace, sea en
palabras o en actos, tanto internamente como externamente; son de muchas
clases y no podemos enumerarlos todos, pero enumeraremos sólo algunas de
ellos:
1 – Creer en Dios, lo que
incluye creer en la existencia de Dios, creer también en Sus ángeles, en Sus
libros, en Sus mensajeros, en el Día Final, y en el Decreto Divino
(al-qádar), sea bueno o malo.
2 – La oración hecha a
tiempo. Hay cinco oraciones que Dios nos ha encomendado durante el día y la
noche. Los compañeros del Profeta (que Allah esté complacido con ellos),
estuvieron todos de acuerdo en que quien no reza deviene incrédulo. No es
permisible demorar las oraciones más allá de su tiempo prescripto. Es
obligatorio realizar todas las partes obligatorias de la oración, el
musulmán debe rezar como el Profeta (que la paz y las bendiciones de Allah
sean con él) rezó.
3 – Una peregrinación
aceptable, lo cual significa:
a – Debe ser realizada
con dinero lícito (ganado dignamente u obtenido por fuentes permisibles).
b – Uno debe evitar las
acciones inmorales, los pecados y las discusiones mientras realiza la
Peregrinación.
c – Debe realizar todos
los rituales prescriptos de acuerdo a la tradición del Profeta Muhámmad (que
la paz y las bendiciones de Allah sean con él).
d – No debe hacer la
peregrinación para presumir, sino que debe hacerlo sinceramente por la causa
de Dios.
e – No debe continuarla
con ningún acto de desobediencia o pecado.
4 – Honrar a nuestros
padres, lo cual significa obedecerles en aquellos actos de obediencia hacia
Dios; no es permisible obedecerles en el pecado ni en actos de
desobediencia. Honrarlos también significa no alzarles la voz, y no
ofenderlos con palabras hirientes o rudas. También incluye gastar en ellos y
servirles.
5 – La lucha por la
causa de Dios (yihad). Dios ha prescrito la lucha para defender la Unidad
Absoluta de Dios y para defender a los divulgadores del Islam a lo largo del
mundo. Dios ha preparado una gran recompensa para los luchadores
(muyahidín).
6 – Amar por la causa de
Dios y detestar por la causa de Dios. Esto significa que un musulmán ama a
su hermano musulmán por la causa de Dios, no por su color, nacionalidad o
riqueza, sino por su obediencia a Su Señor y por Su cercanía a Él. De la
misma manera debe detestar al pecador por su desobediencia a Dios.
7 – Leer y recitar el
Corán, ya sea una porción cada día o recitado por las noches (qiyam
al-layl).
8 – Persistir en actos
de culto, aún si son pequeños. El Profeta (que la paz y las bendiciones de
Allah sean con él) amaba las acciones (buenas) hechas con constancia, aún si
eran pequeñas. Una acción pequeña hecha con constancia y regularidad es
mejor que una gran acción hecha intermitentemente.
9 – Cumplir con los
pactos. Esto es algo obligatorio y una de las grandes obras. Es sabido en el
Islam que el hipócrita es quien traiciona sus pactos y no devuelve a la
gente lo que se le ha confiado.
10 – Ser perdonador con
la gente. Esto significa cediendo nuestros derechos personales, perdonando a
quien nos ha hecho mal, si al hacerlo acarreará un cambio, o si se ha
arrepentido y lamenta lo que hizo. El Profeta (que la paz y las bendiciones
de Allah sean con él) dijo: “Una persona sólo incrementa su honor
perdonando”. Narrado por Muslim, 2588.
11 – Ser veraz en el
discurso. El Profeta (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él)
dijo: “Un hombre seguirá diciendo la verdad y persistiendo en ello hasta que
sea registrado por Dios como un veraz. La veracidad es un medio para
alcanzar la salvación; es una gran cualidad y fue una de las características
de los Profetas y de aquellos que los siguieron”. Narrado por Muslim, 2607.
12 – Gastar en la causa
de Dios. Esto incluye gastar en la lucha por la causa de Dios, y gastar en
nuestros padres, el pobre y el necesitado, en la construcción de mezquitas,
en imprimir copias del sagrado Corán y libros acerca del Islam y gastar en
nuestra familia e hijos.
13 – Asegurarse de que
el prójimo están a salvo de nuestras acciones y palabras. Esto significa
abstenerse de la maledicencia, de la calumnia, de hablar a espaldas de
otros, de insultar y maldecir, y abstenerse de agredir o golpear a aquellos
que no merecen tal trato.
14 – Alimentar al
hambriento, tanto a otros seres humanos como a los animales.
15 – Difundir el saludo
de paz a quienes entre aquellos que conoces como también entre aquellos que
no conoces, excepto en el caso de aquellos de quienes los textos nos indican
de que no debemos iniciar el saludo con el salam, es decir, a los
incrédulos.
16 – Ayudar al
necesitado, a los viajeros y a aquellos que necesitan ayuda.
17 – Mantener alejados
tus males de los demás, lo cual es un acto de caridad que puede
beneficiarte.
Y hay muchas otras
buenas obras. El siguiente reporte enumera varias buenas obras:
Al-Baihaqi narró que
Abu Dharr dijo: “Le dije: “Oh Mensajero de Dios, ¿qué puede salvar a una
persona del fuego del infierno?”. Él dijo: “Creer en Dios”. Le dije:
“Mensajero de Dios, ¿hay buenas obras que deberían acompañar esa creencia?”.
Él me respondió: “Se debe dar de la provisión que Dios nos ha dado”. Le
pregunté: “¿Y qué si la persona es pobre y no tiene nada para dar?”. Él
dijo: “Debe encomendar lo que es bueno y censurar lo que es malo”. Le dije:
“¿Y qué si no puede hacer eso?”. Él respondió: “Debe ayudar al desesperado
(es decir, no tiene habilidades y no puede tomar una lección)”. Le pregunté:
“¿Y qué si él mismo está desesperado y no puede hacer nada?”. Él respondió:
“Debe ayudar a quien ha sido tratado injustamente”. Le pregunté nuevamente:
“¿Y qué si es débil y no puede ayudarlo?”. Él dijo: “No quisieras pensar de
tu compañero que no hay ningún bien en él. Que se abstenga de perjudicar a
la gente”. Le pregunté nuevamente: “Oh Mensajero de Dios, ¿Y si la persona
hace eso, entrará en el Paraíso?”. Él respondió: “No hay creyente que se
esfuerce en adquirir alguna de estas características, que no entre al
Paraíso”. Clasificado como auténtico por Al-Albani en at-Targhíb, 876.
Y Allah es la Fuente de toda fuerza.