Alabado sea Allah.
El shéij al-Islam Ibn
Taimíyah (que Allah tenga misericordia de él) fue interrogado con esta
pregunta, y él respondió lo siguiente:
“Alabado sea Allah, el
Señor de los Mundos. Nada para tal efecto ha sido reportado en ningún hadiz
verídico del Profeta (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él), ni
de sus compañeros. Ninguno de los imames de los musulmanes ha recomendado o
incentivado tales cosas, ni los cuatro grandes imames, ni algún otro. Ningún
erudito confiable ha narrado algo como esto, ni del Profeta (que la paz y
las bendiciones de Allah sean con él), ni de sus compañeros, ni de sus
seguidores; ni siquiera en un reporte débil (da’if), ni en los libros Sahih,
o en los Sunan, ni en los Musnad. Ningún hadiz de esta naturaleza fue
conocido durante las mejores centurias, pero algunos narradores posteriores
transmitieron cosas como el que dice “Quien pone kohl en sus ojos en el día
de ‘ashurá' no se enfermará ese año, o quien toma un baño en ese día no se
enfermará en un año”, etc. Ellos también narraron relatos sobre las
supuestas virtudes sobre rezar en ‘ashurá', y otros reportes diciendo que en
el día de ‘ashurá' Adán se arrepintió, el Arca fue establecida sobre el
Monte Yudi, Yusuf (José) volvió con Iaqub (Jacob), Ibrahím (Abrahán) fue
salvado del fuego, se cambió el cordero para sacrificio en lugar de Isma’il,
etc. También transmiten otros reportes falsificados atribuidos al Profeta
(que la paz y las bendiciones de Allah sean con él), como el que dice “Quien
sea generoso con su familia en el Día de ‘Ashurá', Allah será generoso con
él por el resto del año”.
(Entonces Ibn Taimíyah
expone sobre los dos grupos herejes que había en Kufah, Iraq, quienes
tomaron ‘ashurá' como un festival por sus innovaciones). Los rafidíes
hicieron una muestra exterior de lealtad a Ahl Bait, aunque interiormente
eran herejes, incrédulos o ignorantes atados a sus caprichos y deseos. Los
Násib odiaban a ‘Ali y a sus compañeros por los problemas y los asesinatos
que ocurrieron. Se reportó en el Sahih Muslim que el Profeta (que la paz y
las bendiciones de Allah sean con él) dijo: “En la tribu de Zaqíf habrá un
mentiroso y opresor”. El mentiroso fue al-Mujtar ibn Abi ‘Ubaid az-Zaqafi,
quien exhibió públicamente lealtad y ayuda a la familia del Profeta, y
asesinó a ‘Ubaid Allah ibn Ziyad, el gobernante de Iraq, quien había
equipado al ejército que asesinó a al-Husain ibn ‘Ali (que Allah esté
satisfecho de ambos); entonces quedó claro que era un mentiroso cuando
reclamó ser profeta y que Yibril (la paz sea con él) le trajo una
revelación. Los musulmanes le dijeron a ‘Umar y a Ibn ‘Abbás acerca de esto,
dijo uno de ellos “al-Mujtar ibn Abi ‘Ubaid está reclamando que recibió una
revelación (ánnahu ianzilu ‘aleihi)”. Él dijo:
“Es cierto,
porque Allah dijo (traducción del significado): “Te informaré de aquellos
sobre quienes descendieron (tanázzalu) los demonios. Ellos descienden sobre
cada mentiroso y pecador” (ash-Shu’ara' 26:221. Nota del traductor: las
palabras traducidas como “recibir una revelación” y “descender”, tienen
ambas la misma raíz en árabe). Se dijeron el uno al otro: “Al-Mujtar está
reclamando que recibió una revelación…”. Él respondió: “Sí, es cierto… y
ciertamente, los demonios (shaiatín) inspiran a sus amigos de entre los
hombres para que disputen contigo… (al-An’ám 6:121, traducción del
significado)”.
Y sobre el opresor, éste
fue al-Hayyáy ibn Yusuf az-Zaqafí, quien se opuso a ‘Ali y sus compañeros.
Al-Hayyáy fue un násibi y al-Mujtar fue rafidí, este rafidí fue un gran
mentiroso y el culpable de las mayores invenciones y herejías, ya que
declaró ser un profeta.
Hubo muchos problemas y
peleas entre estos grupos en Kufah cuando al-Husain ibn ‘Ali (que Allah esté
satisfecho de ambos) fue asesinado en el día de ‘ashurá' por este grupo
malhechor y criminal. Allah honró a al-Husain con el martirio tal como honró
a otros miembros de su familia, elevó su estatus, honró a Hámzah, Ya’far, a
su padre ‘Ali y a otros. Al-Husain y su hermano al-Hásan son los líderes de
la juventud del Paraíso. Un alto estatus puede ser sólo alcanzado a través
del sacrificio, como el Profeta dijo (que la paz y las bendiciones de Allah
sean con él) cuando se le preguntó qué tipos de persona sufrían más. Él dijo
“Los Profetas, luego la gente recta, luego quienes le siguen, y así”. Un
hombre sufrirá de acuerdo a su nivel de fe. Si su fe es sólida, sufrirá más,
pero si su fe es vacilante, sufrirá menos. El creyente seguirá sufriendo
hasta que camine en la Tierra y esté libre de pecado” (reportado por
at-Tirmidhi y otros). Al-Hásan y al-Husain lograron lo que lograron y
alcanzaron el alto estatus que tienen con la ayuda y el decreto de Allah.
Ellos no sufrieron tanto como sus antepasados, porque nacieron y crecieron
durante los días de gloria del Islam, y los musulmanes les honraron y
respetaron. El Profeta (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él)
falleció cuando ellos eran todavía jóvenes, y Allah los bendijo probándolos
de tal manera que ellos fueran capaces de estar a la par del resto de su
familia, como quienes alcanzaron un estatus mayor al de ellos también fueron
probados. ‘Ali ibn Abi Tálib fue mejor que ellos, y fue asesinado como un
mártir. El asesinato de al-Husain fue una de las cosas que causó más fitnah
entre los musulmanes, como lo fue el asesinato de ‘Uzmán, y por las cuales
la comunidad todavía hoy en día está dividida. El Profeta (que la paz y las
bendiciones de Allah sean con él) dijo: “Hay tres cosas que quien esté a
salvo de ellas estará verdaderamente salvado: mi muerte, el asesinato de un
califa paciente, y el Dayyál (anticristo)”.
Entonces el shéij
al-Islam (que Allah tenga misericordia de él) mencionó un extracto de la
biografía de al-Hásan y su carácter justo, diciendo:
“Entonces falleció, y
Allah estuvo satisfecho de él y lo honró. Algunos grupos escribieron a
al-Husain y le prometieron apoyarlo y ayudarlo si él fuera a reclamar el
califato, pero no eran sinceros. Cuando al-Husain envió a su primo (hijo de
su tío paterno) a ellos, rompieron su palabra y ayudaron a aquellos contra
quienes habían jurado defenderle, y pelearon contra él (contra el primo de
Husain). Los sabios que amaron a al-Husain, tales como Ibn ‘Abbás, Ibn ‘Umar
y otros, le aconsejaron no recurrir a ellos y no aceptarles ninguna promesa.
Ellos pensaban que recurrir a ellos no ayudaría en nada y que no traería
buenas consecuencias. Las cosas se volvieron tal como ellos pensaban, y así
es como Allah decretó que sucediera. Cuando al-Husain (que Allah esté
satisfecho de él) salió y vio que las cosas no eran como esperaba, les pidió
que lo dejaran volver o que le permitieran unirse al ejército que defendía
las fronteras del Islam y encontrarse con su primo Yazid, pero no le
permitieron hacer ninguna de estas cosas a menos que él se entregara a sí
mismo como prisionero. Y así luchó contra ellos, lo asesinaron y a muchos de
los que estaban con él, así fue injustamente asesinado y murió como un
mártir, cuyo martirio le trajo el honor de Allah. Un grupo malhecho e
ignorante de entre los hipócritas, los herejes y los desviados, hicieron
manifestaciones públicas de lealtad a él y a la gente de su casa, y tomaron
el día de ‘ashurá' como día de duelo y pena, en el cual muestran
abiertamente rituales del tiempo de la yahilíyah (ignorancia preislámica),
tales como pegarse en las mejillas, rasgarse las ropas, angustiarse
desmedidamente, etc. Pero lo que Allah nos ha ordenado hacer cuando los
desastres golpean y aún están frescos en la memoria, es soportar con
paciencia fortaleza, buscando Su recompensa, y recordar que todas las cosas
provienen de Allah y a él deben retornar, como Él dijo (traducción del
significado): “Y por cierto que os probaré con algo de temor, hambre,
pérdida de bienes, vidas y frutos, pero albricia a los pacientes que
recibirán una hermosa recompensa. Aquellos que cuando les alcanza una
desgracia dicen: Ciertamente somos de Allah y ante Él compareceremos. Éstos
son quienes su Señor agraciará con el perdón y la misericordia, y son
quienes siguen la guía.” (al-Báqarah 2:155-157).
Se reportó en as-Sahih
que el Profeta (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) dijo: “No
es uno de nosotros quien se golpea las mejillas, se rasga las vestiduras y
reza con los lamentos de la yahilíyah”. Y también dijo: “Yo no tengo nada
que hacer con quienes se golpean las mejillas, afeitan sus cabezas y rompen
sus vestiduras”. También dijo: “Si la mujer que se lamenta de esta forma no
se arrepiente antes de morir, será resucitada con pantalones de alquitrán y
una camisa de costras”. En al-Musnad, se reportó de Fátima bint al-Husain
que el Profeta (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) dijo: “No
hay quien recuerde una calamidad, y que cuando la recuerde aún en días
lejanos, diga ínna lil-láhi wa ínna ilaihi rayi’ún (ciertamente a Dios
pertenecemos y a él retornaremos) sin que Allah le otorgue una recompensa
igual a la que precedió a los días de esa calamidad”. Así es como Allah
honra a los creyentes. Si el desastre sufrido por al-Husain, como otros
desastres similares, es mencionado a lo largo de los tiempos, debemos decir
“ínna lil-láhi wa ínna ilaihi rayi’ún (ciertamente a Dios pertenecemos y a
él retornaremos)” como Allah y Su Mensajero nos ordenaron, para ganar una
recompensa como lo que teníamos antes de que la calamidad sucediera,
entonces, ¿qué decir cuando esto pasó hace tanto tiempo? Satanás les hizo
atractivo eso a quienes desvió, de tal manera que tomaran el día de ‘ashurá'
como una ocasión de duelo, pena y lamentaciones, recitando elegías y
contando historias repletas de mentiras e invenciones. Cualquier atisbo de
verdad que haya en estas historias no sirve a otros propósitos que renovar
su pena y sus sentimientos sectarios, para alborotar la desconfianza y la
hostilidad entre los musulmanes, maldiciendo a nuestros ancestros y
mintiendo sobre los hechos del pasado trayendo más problemas al mundo. Las
diversas sectas del Islam no han conocido ningún grupo que diga más mentiras
o cause más problemas, ni aún que haya colaborado más con los incrédulos
contra los musulmanes, que este grupo malvado y desviado. Son peores aún que
al-Jawáriy (los jariyitas) que se escindieron de la comunidad y lucharon
contra ella. Ellos son de quienes el Profeta dijo (que la paz y las
bendiciones de Allah sean con él): “Ellos matarán a la gente del Islam y
dejarán en paz a los adoradores de ídolos”. Este grupo cooperó con los
paganos, los cristianos y los judíos, contra los miembros de la casa del
Profeta y su comunidad de creyentes. También ayudaron a los paganos de
entre los turcos y los tártaros a hacer lo que hicieron en Bagdad y en otras
partes a los descendientes del Profeta (que la paz y las bendiciones de
Allah sean con él), es decir, a los gobernantes ‘abbásidas; los mataron,
esclavizaron a sus mujeres y destruyeron sus hogares. El perjuicio que han
causado a los musulmanes no puede ser enumerado por una sola persona, sin
importar cuán elocuente sea. Algunos otros, como los násib que se
enemistaron con al-Husain y su familia, o la gente ignorante que intentó
aplacar el mal con más mal, la corrupción con más corrupción y las mentiras
de las innovaciones con otras innovaciones, se opusieron a ellos fabricando
reportes falsos sobre el día de ‘ashurá' como un día de celebración, usando
kohl y henna, gastando dinero en la familia, cocinando platos especiales y
otras cosas que se realizan durante las festividades y ocasiones especiales.
Esta gente tomó el día de ‘ashurá' como un festival o ‘eid, mientras que los
otros lo adoptaron como un día de duelo. Ambos están desviados, y ambos van
contra la Sunnah, aún el otro grupo, los rafidíes, son peores en intenciones
y más ignorantes y abiertamente herejes… pero Allah nos ordenó ser justos y
tratar bien a los demás. El Profeta (que la paz y las bendiciones de Allah
sean con él) dijo: “Aquellos de ustedes que vivan después de mi muerte verán
muchas disputas. Les conmino a seguir mi tradición (sunnah), y la tradición
de mis sucesores rectamente guiados (al-Julafa ur-Rashidún). Aférrense a
ella con uñas y dientes, y tengan cuidado de los asuntos inventados, porque
cada innovación es un camino a la perdición”. Ni el Profeta (que la paz y
las bendiciones de Allah sean con él) ni sus sucesores rectamente guiados
hicieron ninguna de estas cosas en el día de ‘ashurá', ni lo convirtieron en
un día de duelo ni celebración.
Pero “cuando el Profeta
(que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) vino a Medinah, vio que
los judíos ayunaban en el día de ‘ashurá', y preguntó “¿qué es esto”, ellos
le respondieron “Este es el día en que Allah salvó a Moisés de ser ahogado,
y por eso ayunamos en este día”. El Profeta (que la paz y las bendiciones de
Allah sean con él) contestó: “Nosotros tenemos más derecho a Moisés que
ustedes”, entonces ayunó ese día y ordenó a los musulmanes que ayunaran ese
día”.
Los Qureishitas también
solían venerar este día durante la yahilíyah. En el cual se le ordenaba a la
gente ayunar sólo un día. Cuando el Profeta (que la paz y las bendiciones de
Allah sean con él) llegó a Medinah, era el mes de rabí’ul áwwal, al año
siguiente ayunó en ‘ashurá' y ordenó a la gente que ayunara. Entonces ese
año la Revelación hizo obligatorio el ayuno durante el mes de Ramadán, y el
ayuno durante ‘ashurá' fue abrogado. Los eruditos no se pusieron de acuerdo
si el ayuno de ‘ashurá' era un deber (wáyib) o sólo era recomendable
(mustahabb). De las dos opiniones mejor conocidas, el punto de vista más
correcto es que era wáyib (un deber), entonces luego de eso quien ayune ese
día lo hace porque es recomendable. El Profeta (que la paz y las bendiciones
de Allah sean con él) no les recomendó a los musulmanes en general ayunar,
sino que solía decir “este es el día de ‘ashurá': yo estoy ayunando en este
día y quien desee ayunar en este día puede hacerlo”. Y también dijo: “Ayunar
en ‘ashurá' expía los pecados de un año y ayunar en el día de ‘arafáh expía
los pecados de dos años”. Cuando, al final el su vida, el Profeta (que la
paz y las bendiciones de Allah sean con él) oyó que los judíos tomaron el
día de ‘ashurá' como un festival, dijo: “Si yo vivo hasta el próximo año,
ciertamente voy a ayunar el nueve”, para diferenciarse de ellos y no
asemejarse a ellos al tomar este día como festival.
Hubo algunos compañeros
suyos y eruditos que no ayunaron en este día, y no lo consideraban tampoco
recomendable, sino que consideraron desaconsejable o reprensible designar
este día para ayunar. Esto fue reportado por un grupo de los kufiyín
(eruditos de Kufah). Algunos otros eruditos dijeron que era recomendable
ayunar en este día. El punto de vista más correcto es que es mustahabb para
quien ayuna en ‘ashurá', ayunar también el noveno día de Muhárram, porque
esto fue ordenado por el Profeta en sus últimos días (que la paz y las
bendiciones de Allah sean con él), como se dijo: “Si yo vivo hasta el año
siguiente, ayunaré el nueve y el diez”. Esto fue reportado por una variedad
de cadenas de transmisión. Esto es lo que está prescripto en la Sunnah del
Profeta (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él).
Sobre las demás cosas,
tales como cocinar platos especiales con o sin granos, vestirse como para
una ocasión especial, gastar dinero en la familia, comprar las provisiones
del año ese día, realizar actos de culto especiales, sacrificar
deliberadamente un animal en este día, separar algo de la carne del
sacrificio para cocer con los granos, usar henna o kohl, tomar un baño
(gusl), saludarse el uno al otro, visitar las mezquitas y sepulcros
(mashhads), etc…. todas estas cosas son innovaciones censurables e
incorrectas. Ninguna de todas estas cosas tiene que ver con la Sunnah del
Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él), ni
con el modo de los califas rectos. No se ha probado de ninguno de los imames
de los musulmanes, ni de Málik, ni de az-Zawri, ni de al-Láiz ibn Sa’d, ni
de Abu Hanifah, ni de al-Uzá’i, ni de ash-Sháfa’i, ni de Áhmad ibn Hánbal,
ni de Isjáq ibn Ráhwaih, ni de ninguno de los imames y eruditos de los
musulmanes.
La religión del Islam
está basada en dos principios: que debemos adorar a Allah solamente sin
ningún asociado y que debemos hacerlo en la manera que Él ha prescripto a
través de Su Mensajero, no con inventos ni innovaciones reprochables. Allah
dijo (traducción del significado): “Diles: Yo no soy más que un hombre a
quien se le ha revelado que sólo debéis adorar a Allah, vuestra única
divinidad. Quien anhele la comparecencia ante su Señor que realice obras
piadosas y que no adore a nadie más que a Él.” (al-Kahf 18:110).
Las buenas obras son
aquellas que son amadas por Allah, las que están prescriptas en el Corán y
la Sunnah. Así, ‘Umar ibn al-Jattáb (que Allah tenga misericordia de él)
solía decir en sus súplicas: “Oh Allah, haz que todos mis actos sean rectos
y que sean exclusivamente por Tu causa, y no permitas que sean en ninguna
forma por alguien o por algo más”.
(Lo arriba resumido
proviene de las palabras del shéij al-Islam ibn Taimíyah, que Allah tenga
misericordia de él, en Fatáwa al-Kubrah, parte 5).
Y Allah es la Guía al Camino Recto.