22090: Disciplinándose a uno mismo


¿Cómo puede el musulmán disciplinarse a sí mismo, especialmente si ha incumplido algo con respecto a su compromiso religioso, lo cual Dios conoce mejor?

Published Date: 2015-10-09

Alabado sea Dios

Reconocer nuestras faltas e incumplimientos es el primer paso para disciplinarnos a nosotros mismos.

Quien reconozca entonces que ha cometido una falta, ha comenzado a auto disciplinarse. Este reconocimiento es una de las cosas que nos hace disciplinarnos a nosotros mismos y persistir en ello hasta que logramos cambiar. Pero reconocer las faltas no debe volvernos confiados e impedir que tomemos medidas. Cuando una persona intenta cambiarse a sí misma y desarrollarse, esto es un signo de que estamos siendo cuidados por Dios, como Él dijo (traducción del significado):

Sabed que Dios no cambia el destino de un pueblo, hasta que ellos no cambien lo que hay en sus corazones” (Ar-Ra’d, 13:11). 

Por lo tanto, quien intente cambiar por la causa de Dios, Dios lo ayudará a hacerlo.

Cada persona es responsable de sí misma, y será interrogada individualmente, como Dios dijo (traducción del significado):

Todos los que habitan en los cielos y en la Tierra se presentarán sumisos ante el Clemente. 94. Por cierto que los ha enumerado perfectamente. 95. Todos se presentarán solos ante Él el Día del Juicio” (Mariam, 19:93-95). 

El ser humano no puede beneficiarse de lo que se le haya enseñado sobre la bondad a menos de que tenga un interés personal en ello. ¿No conoces la historia de las esposas de Noé y Lot, que fueron miembros de la cada de dos profetas, uno de los cuales era un mensajero de férrea voluntad? Imagina cómo estos profetas se esforzaron en guiar a sus esposas y cuántas buenas enseñanzas ellas recibieron, y sin embargo no tenían ningún interés en aprender, y les fue dicho a ambas:

Ingresad ambas en el Fuego junto con los demás condenados” (At-Tahrim, 66:10). 

Mientras que la esposa del faraón cuya historia relata el Corán, aún cuando ella era miembro de la casa de uno de los más grandes tiranos, es mencionada por Dios como un ejemplo para los creyentes, porque ella se disciplinaba a sí misma. 

Las formas en que un musulmán puede disciplinarse a sí mismo son las siguientes: 

1 – Adorando a Dios abundantemente, recordándolo y sometiéndose a Él. Esto se hace prestando atención a los actos obligatorios de culto, y limpiando nuestro corazón de cualquier apego incompatible con el amor a Dios.

2 – Leyendo mucho el Corán, meditando en sus significados y buscando entenderlo.

3 – Leyendo literatura religiosa que describan las formas de limpiar el corazón de pecados, como Mujtásar Manhách al-Qaasidín, Tahdib Madárich as-Saalikín, etc.; leyendo la biografía de nuestros rectos predecesores y aprendiendo de su actitud y comportamiento, como Sifat as-Safwah, por Ibn al-Yawzí, y Aina Nahnu min Ajláq as-Sálaf, por Bahá' ad-Dín ‘Aqil y Nasir al-Jalíl.

4 – Asistir a programas educacionales, como clases y lecturas.

5 – Hacer buen uso de tu tiempo usándolo para hacer cosas que te beneficien tanto en lo mundano como en lo espiritual.

6 – No consentirse demasiado en cosas permisibles y no prestar demasiada atención a eso.

7 – Mantener la compañía de la gente honrada y buscar compañeros rectos y honrados, que puedan ayudarte a hacer el bien. Aquellos que están solos se perderán un montón de buenas características de un buen hermano, como preferir a los otros antes que a uno mismo, y poner esto en práctica.

8 – Tratar de actuar en base a lo que se ha aprendido y ponerlo en práctica.

9 – Auto examinarse.

10 – Tener confianza en uno mismo y al mismo tiempo confiar en Dios, porque quien no tiene confianza no puede actuar bien.

11 – Reprobarse a sí mismo por no hacer lo suficiente por la causa de Dios. Esto no se contradice con las cosas arriba mencionadas. La persona debe esforzarse duro aún cuando piensa que sus esfuerzos no son suficientes.

12 – Buscar la soledad y el aislamiento como está prescripto en la ley islámica. No debes buscar la compañía de la gente todo el tiempo, más bien debes tener un momento a solas para ti mismo, como está prescripto en el Islam. 

Le pedimos a Dios que nos ayude y te ayude a disciplinarte a ti mismo para someternos a lo que Dios ama y a aquello que a Él le complace. Que Dios bendiga y otorgue la paz a nuestro Profeta Muhámmed, a su familia y a sus compañeros.

Shéij Muhámmed Salih al-Munáyyid
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