Martes 12 Rabii' al Awal 1440 - 20 Noviembre 2018
Español

Los siete modos de recitación del Sagrado Corán provienen de cadenas de transmisión ubicuas y no es aceptable sembrar dudas sobre ellos

Pregunta

Generalmente los musulmanes decimos que los siete modos de recitación del Sagrado Corán provienen de cadenas de transmisión ubicuas (mutawátir), pero, ¿cómo puede ser así, cuando la palabra árabe ‘mutawátir’ no apareció antes de Ibn Muyáhid, que fue el último de siete?

Texto de la respuesta

Alabado sea Dios

En primer lugar, la mayoría de los eruditos del Corán sostienen el punto de vista de que los siete modos de recitación del Sagrado Corán provienen de cadenas de transmisión ubicuas y se remontan al Profeta Muhámmad (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él). Algunos de ellos difieren con respecto a esto, como Abu Shámah, At-Tawfi, y Ash-Shawkani. Sin embargo, el punto de vista correcto acerca de esto es el de la mayoría. 

Shihab ad-Din ad-Dimiati (que Allah tenga misericordia de él) dijo:

“Tach ad-Dín ‘Abd el-Wahháb as-Subki afirmó en sus dictámenes legales que los siete modos de recitación a los que Ash-Shátibi se refirió, con la exclusión de otras como las de Abu Ya’far, Ia’qub y Jalaf, han llegaron a nosotros mediante múltiples cadenas de transmisión confirmadas y son bien conocidas, por lo que puede afirmarse que es un hecho establecido en el Islam que estas recitaciones se remontan al Mensajero de Dios (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él). Nadie fallaría en reconocer este hecho excepto el ignorante. No sólo son consideradas ubicuas por los eruditos que conocen estos diez modos de recitación, sino también por todo musulmán que da el doble testimonio de fe: “No hay más divinidad que Dios y Muhámmad es Profeta de Dios”, incluso los campesinos musulmanes que tienen escasa formación y no han memorizado ni un cuarto del Sagrado Corán. 

Podríamos elaborar algo en base a esta prueba y evidencia, pero no hay espacio para discutir este asunto en detalle aquí. De cualquier forma, lo que se espera de cada musulmán es que acepte ante Dios que este es un hecho probado, acerca del cual hay evidencias suficientes y no hay margen de dudas”. Fin de la cita. 

En conclusión, los siete modos de recitación son ubicuos entre los musulmanes, consensuados entre los eruditos, y hay otros también, al menos las recitaciones de Abu Ya’far, de Ia’qub y de Jalaf, de acuerdo al punto de vista más correcto. De hecho, el punto de vista nuestro y el que hemos aprendido de la mayoría de nuestros shéijs, es que las recitaciones de Ibn Muhaisin, de Al-Iazidi, de Al-Hásan y de Al-A’mash, son extrañas. 

El Imam An-Nawawi (que Allah tenga misericordia de él) dijo:

“Nuestros compañeros y otros eruditos han afirmado que es permisible recitar, tanto en la oración como en otros momentos, cualquiera de los siete modos de recitación del Corán. No es permisible en cambio recitarlo en modos extraños, ese no es el Corán. Las recitaciones del Corán sólo pueden probarse mediante reportes altamente autenticados, y tal es el caso de los reportes en que se apoyan los siete modos de recitación conocidos, que son ubicuos. Este es el punto de vista correcto, y nadie lo negaría excepto el ignorante”. Fin de la cita de Al-Maymu’, 3/392. 

Ibn An-Nayyár al-Fatuhi (que Allah tenga misericordia de él) dijo:

“Los siete modos de recitación son ubicuos de acuerdo a los cuatro imames y a otros prominentes eruditos del Islam y la Tradición Profética. Esto fue transmitido por As-Sarajsi en Kitab as-Sawm, en Al-Ghaiah. Él fue uno de los compañeros de Ash-Sháfi’i. Los mu’tazili consideraron sin embargo que las cadenas de transmisión de estos modos de recitación eran aislados (es decir, un reporte en el cual los narradores en cada etapa de la cadena de transmisión son demasiado pocos para considerarlo ubicuo)”. Fin de la cita de Ash-Shárh al-Káucab al-Munir, 2/127. 

Az-Zarqani (que Allah tenga misericordia de él) dijo:

“Lo que apoyan las evidencias es que los diez modos de recitación conocidos son todos ubicuos. Este es el punto de vista de los eruditos en los pilares de la recitación, tal como As-Subki, Ibn al-Yazari y An-Nuwairi”. Fin de la cita de Manáhil al-‘Irfán, 1/441. 

En segundo lugar, hay argumentos capciosos que afirman que las cadenas de transmisión mediante las cuales se conocieron estas siete recitaciones principales no son ubicuas. Este es un argumento viejo, que fue contestado por más de un erudito del Corán. Los eruditos que se han especializado en este campo enseñaron estos siete modos de recitación, y las cadenas de transmisión los incluyen, pero no fueron los únicos que los conocían. Estos modos de recitación ya eran ubicuos y estaban ampliamente difundidos en su tiempo, y esto siguió siendo así entre los musulmanes pues esta es toda una rama del conocimiento coránico. 

El Imam Sharif ad-Dín ad-Dimyati (que Allah tenga misericordia de él) dijo:

“Que las cadenas de transmisión de los reportes relativos a los modos de recitación del Corán estén limitados a un grupo no significa que estos modos de recitación no tengan otras cadenas de transmisión. Los reportes que tienen que ver con estos modos de recitación les son atribuidos a ellos porque ellos son quienes alcanzaron un alto grado de especialización en este asunto, y registraron los nombres de los shéijs de quienes aprendieron, y cada uno de ellos, de los narradores en las cadenas de transmisión, tenía entre los de su generación muchos otros campos de especialización, lo que eleva los reportes al rango de ubicuos (mutawátir). 

Este es el punto de vista de los eruditos; y el punto de vista de Ibn Al-Háyib, quien difirió con respecto a lo que hemos mencionado, fue refutado por alguien muy versado en este campo que fue Ibn al-Yazari, que lo refutó en todo detalle en su libro Al-Munyid, y que vale la pena leer”. Fin de la cita de Izáf Fudalá' al-Bashar fi al-Qirá’at al-Arba’at ‘Ashar, p. 9. 

Ibn an-Nayyár al-Fatuhi (que Allah tenga misericordia de él) dijo:

“Algunos dicen que los reportes acerca de los modos de recitación eran reportes aislados, como At-Tawfi en su obra Shárh (análisis). Dice que los modos de recitación eran ampliamente conocidos y atribuidos a ellos, pero no fueron ampliamente narrados de ellos porque las cadenas de transmisión de los siete imames de la recitación para los siete modos se remontan al Profeta Muhámmad (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él), y están en los libros de recitación que fueron transmitidos de un erudito a otro en su tiempo, y no cumplen las condiciones para ser ubicuos. 

La respuesta a esto es que el hecho de que las cadenas de transmisión se limiten a un grupo en particular no significa que estos modos de recitación no hayan sido transmitidos a través de otros narradores. Los habitantes de cada ciudad solían aprender la recitación de acuerdo al imam que les enseñaba, que era uno de los compañeros del Profeta, entonces un gran número de gente aprendía de un gran número de ellos. Por lo tanto la transmisión de las recitaciones sí era ubicua, pero los imames que se especializaron en estos modos de recitación registraron los nombres de los shéijs de quienes aprendieron cada modo de recitación, y esta es la razón por la que hicieron disponibles sus cadenas de transmisión mientras que otros no lo hicieron. 

Esto es como el caso de los reportes de la Peregrinación de Despedida, que son bien conocidos por ser aislados, pero los reportes sobre este suceso continuaron siendo transmitidos en forma de reportes ubicuos, de un gran número de gente a otra a lo largo de las eras. Entonces uno debe prestar atención a esto, y no dejarse engañar por los argumentos de quienes afirman que las cadenas de transmisión de los eruditos de la recitación son aisladas”. Fin de la cita de Shárh al-Káucab al-Munir, 2/127-128. 

En tercer lugar, con respecto a tu pregunta: ¿cómo podemos afirmar que los siete modos de recitación son ubicuos, cuando el término que traducimos como ubicuo (mutawátir) no apareció antes de Ibn Muyáhid, que fue el séptimo de los siete? 

Lo que significa ubicuo (mutawátir) es un tipo de categoría que en jurisprudencia hace referencia a la autenticidad indudable de una fuente histórica, ya que se han agotado las posibilidades fácticas y racionales de que esa fuente haya sido falsificada o distorsionada, por la gran cantidad de transmisores bien conocidos. El nivel de certeza acerca de la autenticidad de los siete modos de recitación es algo bien establecido y fue transmitido a través de reportes ubicuos que sirven de evidencia. En ese punto, independientemente de si el término particular con el que se designó a este fenómeno era conocido en aquella época o no, el fenómeno obviamente ya existía. 

Semejante pregunta es inconducente porque se agota en una cuestión terminológica, omitiendo la realidad que el término designa. Los árabes antes del Islam por ejemplo solían observar claramente las normas clásicas de la gramática árabe al hablar y escribir, declinando correctamente las palabras según su género, número y caso gramatical. Pero si pudiéramos resucitar a uno solo de ellos no conocería en absoluto el término “gramática”, y eso no significa que la gramática no existiera en aquella época. De hecho ninguno de ellos conocía este campo de estudio como lo conocemos hoy en día, ni había escrita ninguna gramática de la lengua árabe. 

Algo similar sucedía con el conocimiento relativo a los reportes históricos, lo que hoy conocemos como “ciencia del hadiz”, o incluso la jurisprudencia y otras ramas del conocimiento islámico. El hecho de que una denominación técnica haya aparecido en una época particular no significa que la disciplina a la que hace referencia se haya desarrollado después o en base a él. Más bien, es exactamente a la inversa: es precisamente porque la disciplina de conocimiento alcanzó un cierto grado de desarrollo, que se acuñaron ciertos términos para designar conceptos e ideas que ya eran bien conocidos. 

Entonces, si una palabra no era usada ni corriente entre los especialistas ni entre la gente en general, eso no significa que ellos no conocieran lo que esa palabra designa, especialmente cuando lo designado son hechos históricos. 

El Imam Sháms ad-Dín ad-Dahabi (que Allah tenga misericordia de él) dijo:

“El hecho de que un principio tenga fuentes ubicuas no significa necesariamente que la comunidad entera fuera conciente de ello. En el caso de los eruditos de la recitación, hay asuntos que son bien conocidos entre ellos y basados en fuentes ubicuas, pero poco conocidos fuera de su ambiente académico. En el caso de los juristas, hay principios que están basados en fuentes ubicuas y narrados a través de sus antecesores de múltiples cadenas de transmisión, pero que son desconocidos entre los eruditos de la recitación. Y entre los eruditos de la ciencia de los reportes, hay también asuntos bien establecidos y basados en fuentes ubicuas de los que los juristas no han oído hablar, o que cuanto menos no están tan bien establecidos para ellos, sino que los discuten como una probabilidad. Lo mismo sucede con los gramáticos y lingüistas”. Fin de la cita de Siyár A’lám an-Nubalá', 10/171. 

Para más información, por favor consulta también la respuesta a la pregunta No. 5142 

Y Allah sabe más.

Enviar comentarios