Lunes 9 Muharram 1446 - 15 Julio 2024
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¿Por qué necesitamos la religión?

Pregunta

¿Por qué necesita la gente la religión? ¿No basta con tener leyes (hechas por el hombre) que regulen la vida de las personas?

Resumen de la respuesta

Nuestra necesidad de una religión es mayor que nuestra necesidad que cualquier otra necesidad de la vida. Necesitamos saber lo que agrada a Al-lah (Dios) y lo que no. Necesitamos actuar para nuestro propio beneficio y alejarnos de lo que nos perjudica.

Alabado sea Dios.

¿Por qué necesitamos la religión?

La necesidad que tiene el ser humano de la religión es mayor que cualquier otra necesidad de la vida, porque el ser humano necesita saber lo que complace a Al-lah y lo que no; necesita buscar su beneficio y evitar las cosas que lo perjudicarán.

La Shari'ah es lo que distingue entre las acciones que traerán beneficio y las que causarán daño. Es la justicia de Al-lah hacia Su creación, y Su luz que brilla para Sus siervos. La gente no puede vivir sin leyes (Shari’ah ) que les ayuden a distinguir entre lo que deben y no deben hacer.

Porque el humano tiene voluntad, tiene que saber lo que quiere, si es beneficioso o perjudicial, si es bueno o malo para él. 

Algunas de estas cosas pueden conocerse instintivamente, otras pueden conocerse elaborándolas de manera racional, y otras solo pueden conocerse a partir de las enseñanzas y la guía de los mensajeros (véase At-Tadmuriah del Sheij Al Islam Ibn Taimiah, p. 213, 214; Miftah Dar As-Sa'adah, vol. 2, p. 383).

Por muy impresionantes y atractivas que sean las escuelas de pensamiento ateas y materialistas, y por muchas ideas y teorías que puedan existir, los individuos y las sociedades nunca podrán prescindir de la verdadera religión, nunca podrán responder a las necesidades del cuerpo y del alma. Cuanto más se hunde el individuo en esos caminos, tanto más cierto es que no puede encontrar seguridad ni saciar su sed, y que no hay otra salida que la verdadera religión.

Ernest Renan dice: "Es posible que desaparezca todo lo que amamos y que dejen de existir el pensamiento racional, la ciencia y la industria, pero es imposible que desaparezca la religión. Más bien, permanecerá como prueba de que el pensamiento materialista que quiere restringir al ser humano al estrecho camino de la vil vida de este mundo es falso" (ver Ad-Din de 'Abdal-lah Darraz, p. 87).

Muhammad Farid Waydi dice: "Es imposible que la idea de la religión pueda disminuir, porque es la inclinación más refinada del alma y su emoción más noble, además de ser la inclinación que ennoblece al ser humano. Esta inclinación aumentará y la naturaleza religiosa del ser humano permanecerá mientras conserve esa razón que le permite distinguir entre la belleza y la fealdad. Este instinto aumentará según su nivel de racionalidad" (Ad-Din de 'Abdal-lah Darraz, p. 87). 

Si el hombre está lejos de su Señor, entonces, según su nivel de conocimiento y comprensión se dará cuenta de la extensión de su ignorancia sobre su Señor y Sus atributos, y de su ignorancia sobre su propio yo y de lo que es bueno o malo para él, de lo que conduce a la dicha y de lo que conduce a la perdición, y de su ignorancia sobre asuntos tan básicos como la astronomía, las matemáticas y similares. En este punto, el hombre sabio pasará del estado de arrogancia y orgullo a la humildad y la sumisión, y se dará cuenta de que detrás de todo este conocimiento está el Omnisciente, el Omnisapiente, y que detrás de la naturaleza hay un Creador Todopoderoso. Esta verdad obliga al buscador objetivo a creer en lo oculto y a reconocer la verdadera religión, y a responder a la llamada de la naturaleza humana y del instinto innato. Si una persona no lo hace, va en contra de su naturaleza innata y se degrada al nivel de los animales. 

Así pues, podemos concluir que seguir la verdadera religión —la que se basa en la creencia en la unicidad de Al-lah (Tawhid) y en adorarlo de la forma que Él ha prescrito— es un elemento esencial de la vida si el ser humano quiere ser un verdadero siervo del Señor de los Mundos, alcanzar la felicidad y estar libre de cansancio y agotamiento en este mundo y en el Más Allá. Es esencial para perfeccionar el pensamiento racional del ser humano. Solo así puede la razón satisfacer sus deseos; sin ella, el ser humano no puede realizar sus ambiciones superiores.

Es un elemento esencial para purificar el alma y disciplinar las emociones, pues en la religión las emociones nobles encuentran un terreno fértil y un manantial inagotable que les ayuda a alcanzar sus objetivos.

Es un elemento esencial para fortalecer la fuerza de voluntad, dotarla de motivación y poder para contrarrestar la impotencia y la desesperación.

Cómo alcanzar el pleno conocimiento

Sobre esta base, si hay alguien que dice que el ser humano es sociable por naturaleza, debemos decir también es religioso por naturaleza (ver Ad-Din de 'Abdal-lah Darraz, 84, 98); porque el ser humano tiene dos fuerzas, el conocimiento y la fuerza de voluntad, y su felicidad última depende de que adquiera ambas. El conocimiento pleno solo puede alcanzarse con lo siguiente:

  • Conocer a Al-lah, el Creador y Proveedor, que creó al ser humano de la nada y le concedió bendiciones.
  • Conocer los nombres y atributos de Al-lah, y el efecto de estos nombres sobre Sus siervos.
  • Conocer el camino para llegar a Él.
  • Conocer los obstáculos que impiden al hombre conocer este camino y las grandes bendiciones a las que conduce.
  • Conocerse a sí mismo en un sentido verdadero, y saber lo que su alma necesita, lo que es bueno para ella y lo que es malo para ella, y conocer sus defectos y carencias.

Estos cinco asuntos completarán el conocimiento de una persona.

Solo se puede alcanzar una fuerza de voluntad perfecta prestando atención a los derechos de Al-lah sobre Sus siervos y cumpliéndolos sinceramente, adhiriéndose a ello y dando testimonio de las bendiciones de Al-lah. Estas dos fuerzas solo pueden perfeccionarse con la ayuda de Al-lah, por lo que el ser humano necesita que Al-lah lo guíe hacia el Camino Recto (ver Al Fawa’id, p, 18-19).

La religión es un escudo protector para la sociedad

Una vez que sabemos que la verdadera religión es el apoyo divino que dirige las potencialidades del ser humano, entonces sabemos que la religión es también un escudo protector para la sociedad, porque la vida humana solo puede ser fuerte cuando existe cooperación entre los miembros de la sociedad.

Esta cooperación solo puede lograrse mediante un sistema que regule las relaciones entre ellos, defina sus deberes y proteja sus derechos.

Este sistema necesita un elemento disuasorio que desaliente la transgresión y anime a seguir la guía, que tenga peso en el corazón de las personas y les impida sobrepasar sus límites.

¿Cuál es esa autoridad? Yo digo que no hay poder en la tierra que pueda igualar el poder de la religión para mantener el orden, garantizar la coherencia de la sociedad y la estabilidad de su sistema, y proporcionar los medios de paz y seguridad.

La razón de ello es que el ser humano se diferencia de todos los demás seres vivos en que sus acciones y tratos voluntarios se rigen por algo que no se puede ver ni oír, a saber, la creencia religiosa que disciplina el corazón y guía sus facultades. El ser humano está inevitablemente guiado por su creencia, sea sana o corrupta. Si su creencia es sana, todo lo demás también lo será; pero si es corrupta, todo lo demás también lo será.

La creencia y la fe regulan al ser humano

La creencia y la fe son los dos factores que regulan al hombre y —como podemos ver en la mayoría de los casos— son de dos tipos:

  • La creencia en la importancia de la virtud y la dignidad humana, y otros valores abstractos que hacen que las almas nobles se avergüencen de ir en contra de sus principios aunque se libren de las consecuencias del castigo físico.
  • La creencia en Al-lah y en que Él siempre está vigilando y sabe lo que hay en nuestros corazones, que conoce los secretos y lo que está más oculto. La autoridad de la Shari’ah se basa en sus mandamientos y prohibiciones, y hace que una persona sienta sumisión ante Al-lah, ya sea por amor a Él, por temor a Él, o por ambas cosas. Sin duda, este tipo de fe es la más fuerte de las dos y tiene más peso en los corazones de las personas. Es más capaz de resistir las tormentas del deseo y las convulsiones de la emoción, y tiene más efecto en los corazones de las masas y de la élite.

Por esta razón, la religión es la mejor garantía para asegurar que las personas se traten mutuamente con equidad y justicia y, por lo tanto, es una necesidad social. No es de extrañar que la relación de la religión con la Ummah sea como la del corazón con el cuerpo. Hoy en día vemos que hay muchas religiones en el mundo, y cada pueblo tiene su religión a la que se aferra. ¿Cuál es la verdadera religión que colmará las aspiraciones del alma humana? ¿Cuáles son las directrices de la verdadera religión?

Y Al-lah sabe más.

Origen: Extraído de al-Islam Usuluhu wa Mabaadi’uhu, por Dr. Muhammad ibn ‘Abd-Alá ibn Saalih al-Husaym