Domingo 10 Rabii' al Awal 1440 - 18 Noviembre 2018
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Una breve mirada sobre la vida y creencias de ‘Abdul Qadír Yilani y Mo’in ud-Dín Kjisti

Pregunta

¿Podría usted darme un vistazo a las figuras históricas de los shéijs ‘Abd el-Qádir Yilani y Juaya Mo’in ud-Dín Kjisti? Tienen muchos seguidores alrededor del mundo, y quisiera saber cuán cerca están del camino recto del Islam

Texto de la respuesta

Alabado sea Dios

En primer lugar, el nombre completo de ‘Abd el-Qádir al-Yilani era: Abu Muhámmad ‘Abd el-Qádir Ibn Abi Sálih ‘Abd Allah Ibn Yangi Dust al-Yili al-Hanbali, y nació en Yilan, Tabaristán, en el 471 después de la Emigración. Falleció en el 561 d. E. 

Aprendió con Abu Gálib al-Baqilláni, Áhmad Ibn al-Muzáffar y Abu al-Qásim Ibn Baián. As-Sam’ani, Al-Háfiz ‘Abd el-Ghani, y el shéij Muwáffaq ad-Dín Ibn Qudamah narraron reportes de él. 

El Imam Ad-Dahábi (que Allah tenga misericordia de él) dijo de él: “El shéij, el imam, el erudito, el asceta, el adorador devoto, shéij del Islam, el más prominente de los amigos de Dios”. Fin de la cita de Siyár A’lám an-Nubalá', 20/439. 

El imam As-Sam’áni (que Allah tenga misericordia de él) dijo de él: “’Abd el-Qádir era de Yilán, fue el imam y shéij de los juristas hánbalis de su tiempo. Un erudito, honrado, comprometido con su religión, caritativo, recordaba abundantemente a Dios, reflexivo y sensible”. Ver: Siyár A’lám an-Nubalá', 20/441. 

Ibn Kazír (que Allah tenga misericordia de él) dijo: “Tenía un porte digno y se mantenía callado, excepto cuando encomendaba el bien y reprobaba el mal. Tenía muy poco interés en las cosas de este mundo, era un asceta. Se le atribuyeron muchos milagros, sus compañeros y seguidores hablaban mucho de él y narraban sus palabras, acciones y milagros, pero la mayoría de los reportes acerca de sus milagros están exagerados. Fue un hombre recto y piadoso, y escribió los libros Al-Ghuniah y Futuh al-Ghaib, en los cuales hay muchas cosas beneficiosas, aunque también algunos reportes débiles y fabricados. En resumen, fue un líder entre los shéijs”. Fin de la cita de Al-Bidaia wa an-Nihaiah, 12/768. 

Algunos estudiantes decidieron investigar el credo doctrinal y la historia de vida del al-Yilani, como lo hizo el shéij Sa’íd Ibn Musfir en su libro Shéij ‘Abd el-Qádir Yilani wa Ará'uhu al-I’tiqadíyah wa as-Sufíyah (El Shéij ‘Abd el-Qádir Yilani, sus creencias doctrinales y sufíes), que fue su tesis doctoral en la Universidad de Umm al-Qura, en La Meca. Resumiendo su investigación, él dijo:

“El shéij ‘Abd el-Qádir al-Yilani era sálafi en sus creencias, de acuerdo en todos los asuntos con la metodología de la Gente de la Comunidad y la Tradición Profética, y en tópicos tales como la fe, la unidad absoluta de Dios, la profecía, y el Último Día. Él también afirmó que es obligatorio obedecer a las autoridades, y que no es permisible rebelarse contra ellas. 

En segundo lugar, ‘Abd el-Qádir al-Yilani fue uno de los principales shéijs sufíes durante los primeros tiempos del sufismo, cuando las creencias y prácticas del sufismo eran todavía muy cercanas al Islam y no estaban tan diferenciadas de la ortodoxia del Islam, pues estaban mayormente basadas en el Sagrado Corán y la Tradición Profética, con un énfasis especial en la espiritualidad. 

En tercer lugar, él aprendió el sufismo con shéijs que tenían un escaso conocimiento del Sagrado Corán y la Tradición Profética, como el shéij Ad-Dabbás, quien era iletrado y no sabía ni leer ni escribir, y esto derivó en que cometiera algunos errores y adoptara algunas innovaciones menores en el culto religioso. Sin embargo, estos errores fueron superados ampliamente por el vasto número de buenas obras que realizó, que Dios tenga misericordia de él. Nadie es infalible excepto los profetas cuando transmiten la Revelación de Dios; todos los seres humanos estamos sometidos al error, y ‘si el volumen del agua llena dos grandes vasijas, éstas no pueden ser contaminadas por las impurezas’, como se afirma en los libros de jurisprudencia. 

Cuarto, la mayoría de los milagros que se le atribuyen al shéij ‘Abd el-Qádir al-Yilani están exagerados, y muchos relatos no son auténticos en absoluto. De los relatos que son aceptables, o bien caen bajo la categoría de premoniciones, o bien de hechos excepcionales que a cualquier creyente le pueden suceder, como explicamos en el apéndice de esta tesis”. Fin de la cita de Shéij ‘Abd el-Qádir al-Yilani wa Ará’uhu al-I’tiqad wa as-Sufíyah, p. 660-661.

Consulta también las respuestas a las preguntas No. 12932 y 45435.

Con respecto a Mu’in ad-Dín Kjisti: 

Su nombre completo era Al-Jawaya Mu’in ad-Dín Hasan Ibn al-Jawaya Ghiyaz ad-Dín as-Siyzi, y fue conocido como ‘Garib Nawaz’ (el ‘auxiliador de los pobres’ o ‘el que le da a los pobres’). Nació en Sistán, en el noreste de Irán, en el año 536 después de la Emigración, y falleció en el 627 d. E. 

Es uno de los famosos ‘santos’ del norte de la India, si no el más famoso de ellos, y su tumba es una de las ermitas más frecuentadas por los sufíes modernos, los adeptos a los mitos y supersticiones, e incluso por los hindúes. 

Una leyenda dice que abrazó el sufismo porque cuando estaba regando sus plantas en su jardín, fue visitado por un sufi, un shéij llamado Ibrahím Kunduz. El joven Mu’in ad-Dín se le acercó y le ofreció a este shéij algunas frutas, y a cambio el shéij Ibrahím Kunduz le dio un mechón de su barba y le dijo que se la comiera. La leyenda dice que el Mu’in ad-Dín lo hizo y fue iluminado, y se encontró a sí mismo en un extraño mundo. Luego de este incidente se deshizo de su jardín y de todas sus posesiones y las distribuyó entre los pobres, renunciando a este mundo y viajando a Bujara en busca de conocimiento. 

Kjisti viajó por muchos lugares, y se cuenta que decidió ir a la India porque tuvo un sueño en el que el Profeta Muhámmad (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) le ordenaba hacer eso. Entonces fue a la India y se quedó en Lahore, luego de un corto tiempo viajó a Aymer, en la región de Rayastán, donde se asentó y permaneció hasta que falleció. 

Se lo considera el fundador de la orden sufi que en la India es conocida como Kjistíyah. La orden de los Kjistíyas no es muy distinta de otras órdenes sufíes modernas, que están llenas de innovaciones, supersticiones y prácticas religiosas inventadas. De hecho los kjistíyas sostienen creencias que constituyen un acto de incredulidad en el Islam. 

En esta orden tienen algo que ellos llaman “meditación kjisti” (al-muráqabah al-kjistíyah), que consiste en pasar media hora a la semana en la tumba, con la cabeza cubierta, recitando las palabras “Alláhu hádiri, Alláhu náziri” (Dios está conmigo, Dios está observándome)”. Indudablemente esta es una práctica inventada, y existe el peligro de que el discípulo durante su meditación se concentre en el habitante de la tumba en lugar de Dios, creyendo que puede responderle o resolverle sus problemas, lo cual constituye un acto de idolatría mayor. 

Los eruditos del Comité Permanente de Jurisprudencia Islámica de Arabia Saudita fueron consultados: “Espero que nos hagan el honor de escribir para nosotros unos breves comentarios sobre los sufíes, cuáles son sus creencias y el punto de vista de los musulmanes de la Comunidad y la Tradición Profética; cuál debe ser nuestra actitud hacia ellos y cómo debemos responderles sus creencias”. 

Ellos respondieron:

“La palabra sufismo proviene del árabe ‘suf’, que significa ‘lana’, porque los sufíes eran musulmanes ascetas que se hicieron famosos por abandonar la vida mundana y adoptar un hábito de lana. Otras opiniones sostienen que la palabra sufismo se ha derivado de la expresión ‘ahl as-suffah’ o las ‘gentes del banco’, que eran musulmanes pobres que se reunían en un banco que había en la mezquita del Profeta Muhámmad (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él), o incluso que la palabra sufismo se ha derivado de ‘safwah’, que significa pureza. Sin embargo, estas otras opiniones no parecen ser correctas, porque el adjetivo derivado de ‘suffah’ es ‘suffi’, y el adjetivo derivado de ‘safwah’ es ‘safawi’. 

Prácticamente todas las órdenes sufíes que vemos hoy en día están llenas de prácticas y creencias inventadas que incurren en el paganismo y la idolatría, y que por lo tanto son contrarias al Sagrado Corán y la Tradición Profética. Algunas de estas prácticas y creencias son buscar la ayuda de los fallecidos o de sus ‘santos’, rezándole con frases como por ejemplo “Madad iá sidi” (Ayúdame, Oh maestro mío), “Madad iá Sáyyidah Záinab” (Ayúdame, Oh mi señora Záinab), y otras lamentaciones en las cuales buscan la ayuda de sus ‘santos’. Ellos creen que sus santos fallecidos pueden ver lo que hay dentro de la mente y el corazón de la gente, que tienen conocimiento de lo oculto, y que tienen poderes secretos que les permiten hacer cosas extraordinarias. También invocan a Dios con nombres con los que Él no se denominó a sí mismo, como “Hú” (Él). 

Los sufíes tienen libros de súplicas y oraciones inventados por sus shéijs, y que no fueron narradas en las fuentes del Islam. Sus discípulos juran fidelidad a su shéij, adoran a Dios a través de nombres divinos específicos, y los repiten al unísono, diciendo por ejemplo “Iá Hái” (Oh Viviente), o “Iá Qaiúm” (Oh, Autosubsistente). Repiten esto cada día y noche, y algunos no recitan otros nombres de Dios excepto con permiso de su shéij, pues si lo hicieran se consideraría que están desobedeciéndoles. Recitan estos nombres mientras se balancean, se inclinan y se levantan, danzan, cantan y baten las palmas, y otros actos mundanos para los cuales no hay bases en las fuentes islámicas, ni en el Libro de Dios ni en la Tradición Profética. 

Ningún musulmán desprevenido debería participar de sus reuniones, para que no acabe creyendo que estas prácticas forman parte de la religión musulmana, y termine adoptando prácticas paganas e idólatras. Debemos explicarles su error y aconsejarles sobre estos asuntos, de acuerdo con las enseñanzas del Sagrado Corán y la Tradición Profética, con la esperanza de que Dios les guíe para que vean sus errores y regresen al camino recto. 

Quien quiera conocer más detalles acerca de los sufíes puede consultar las obras Hádihi Hia as-Sufíyah, del shéij ‘Abd er-Rahmán al-Wakil, y Madárich as-Saalikín, de Ibn al-Qayím al-Yawzíyah. 

Shéij ‘Abd el-‘Azíz ibn Baaz, shéij ‘Abd el-‘Azíz Aal ash-Shéij, shéij Sálih al-Fawzán, shéij Bákr Abu Zaíd”. Fin de la cita de Fatáwa al-Láynah ad-Dá'imah, vol. 2, 88-90. 

Consulta también la respuesta a la pregunta No. 20375

Y Allah sabe más.

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