Lunes 11 Rabii' al Awal 1440 - 19 Noviembre 2018
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Sospechando de las intenciones de alguien que le dio comida

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Fecha de publicación : 08-01-2015

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Pregunta

Mi pregunta es la siguiente: si a usted le ofrece comida o bebida una persona a la cual, por experiencia o juicio objetivo usted sospecha que es más probable que intente hacerle daño, como por ejemplo alguien que se dedica a la brujería, ¿qué debería hacer? ¿Se debería considerar que rechazar esta comida o bebida es un signo de falta de fe en Dios? ¿Cuáles son los límites de esta fe? ¿Cómo se relaciona este asunto con el hecho de que al Profeta Muhámmad intentaron envenenarlo, y él no cesó de comer esta pieza de carne envenenada aun cuando sabía que contenía veneno (si no me equivoco)? Me gustaría una respuesta completa.

Texto de la respuesta

Alabado sea Dios

En primer lugar, el principio básico es que el musulmán debe pensar en los mejores términos de los demás, y considerar un gesto amable en una forma positiva, a la luz de lo que la persona está haciendo y diciendo, y no sospechar ni pensar negativamente, porque la sospecha es el más falso de los discursos. 

Esto se aplica siempre y cuando la persona no haga o diga algo contrario a eso.

El musulmán es hermano del musulmán; debe amarlo y desear para él lo bueno que desea para sí mismo, y detestar para él lo que detestaría de malo para sí mismo. Si un musulmán te ofrece comida o bebida, el principio básico es que debes pensar positivamente de él, a menos que haya algún signo evidente que indique lo contrario. Pero el caso es que no se le debe prestar atención a los susurros de Satanás y sus sospechas infundadas. 

Al-Bujari (5144) y Muslim (2563, 4917) compilaron un reporte de Abu Hurairah según el cual el Mensajero de Dios (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) dijo: “Tengan cuidado de las sospechas, porque la sospecha es el discurso más falso. No busquen las faltas de los demás, no se espíen los unos a los otros, no compitan los unos con los otros, no se envidien los unos a los otros, no se odien los unos a los otros, y no se aparten los unos de los otros. Sean, servidores de Dios, hermanos”. 

En ‘Awn al-Ma’bud (9/2195-2196) dice: 

“Tengan cuidado de la sospecha”, significa no pensar negativamente de la gente, porque la sospecha es una acusación infundada, que viene a la mente fugazmente aunque ninguna evidencia la provoque, y por lo tanto es una acusación falsa”. Fin de la cita. 

Al-Baihaqi narró en Ash-Shu’ab (8344) que Ya’far ibn Muhámmad dijo: “Si oyes algo sobre tu hermano que te desagrada, piensa 70 excusas para él, y si no las encuentras, piensa: “Quizás él tiene una excusa que yo desconozco”. 

El Shéij ‘Abd el-‘Azíz ibn Baaz (que Allah tenga misericordia de él) dijo:

“El creyente debe respetar a su hermano musulmán y pensar bien de él tanto como pueda, pensando que hay cosas de su hermano que no sabe y que pueden excusarlo, y limpiando su corazón de resentimientos, y de esta forma colaborando en mantener la unidad y la cooperación entre la gente. Se narró que ‘Umar Ibn al-Jattáb (que Dios esté complacido con él) dijo: “No pienses mal de ninguna palabra pronunciada por tu hermano cuando puedes encontrar una interpretación positiva para ello”. Fin de la cita de Maymu' al-Fatáwa Shéij ‘Abd el-‘Azíz ibn Baaz, 26/365. 

Entonces, come y bebe de lo que tu hermano te ofrezca, y no prestes atención a los susurros y sospechas; no pienses mal de él, a menos que tengas una prueba clara de que debes cuidarte de algo, en base a la experiencia tuya o de alguien de buen criterio y confianza. 

Pero con respecto a las meras sospechas, no hay duda de que su existencia indica una falta en la fe del musulmán, porque implica seguir los tortuosos caminos que Satanás pone frente al musulmán para intentar sembrar la división y la corrupción entre la gente. 

En segundo lugar, la certeza de la fe, en términos generales, significa basar nuestro punto de vista en evidencias concretas en cualquier asunto, tanto teóricas como prácticas y cotidianas, descartando las dudas y la mera especulación. Por eso muchos juristas han dicho: “Ciertamente no puede ser disipada por la duda”. 

Dice en Al-Mawsu’ah al-Fiqhíyah (45/287):

“La certeza, desde un punto de vista lingüístico, significa tener conocimiento, un conocimiento invulnerable a las dudas, porque implica comprensión. Es lo contrario de la incertidumbre. Uno puede alcanzar la certeza acerca de algún asunto cuando tiene pruebas y evidencias claras de cuál es la respuesta correcta. La certeza, de acuerdo a muchos eruditos, significa la seguridad mental de que algo es de una forma determinada”. 

En tercer lugar, con respecto al reporte de la oveja envenenada, no hay prueba de que el Profeta Muhámmad (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) haya seguido comiendo de ella luego de que tomó conciencia de que estaba envenenada. El reporte narrado de él indica lo contrario. 

Abu Dawud (4512) narró que Abu Salamah dijo: “El Mensajero de Dios (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) solía aceptar donaciones de caridad, pero él no comía de ello. Una mujer judía en Jaibar le dio una oveja asada que ella había envenenado, y el Mensajero de Dios (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) comió de ella junto con la gente, hasta que dijo: “Levanten sus manos (de la comida), porque se me ha dicho que está envenenada”. Clasificado como auténtico por al-Albani. Ver Sahih al-Bujari, 3169; Muslim, 2190. 

Ad-Dárimi (8) narró otra versión del mismo reporte: “Una mujer del emirato de Jaibar le ofreció una oveja asada para comer, y él comió de ella, como también Bíshr ibn al-Bará', pero luego el Mensajero de Dios (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) se detuvo y dijo: “Se me ha dicho que la oveja está envenenada”.

 De acuerdo a Al-Bazzár (6675), habría dicho: “Una de sus patas me ha dicho que estaba envenenada”. Entonces el Mensajero de Dios cesó de comer, y así lo hicieron quienes estaban con él. 

De acuerdo a Ibn Isjaq: “Cuando ella colocó la comida frente a él, él tomó un anca delantera y mordió un trozo, pero no pudo tragarlo”. 

Ver: Al-Bidaiah wa an-Nihaiah, 4/240; ver también: Dalá'il an-Nubúwwah, 4/353. 

Para más información, por favor consulta la respuesta a las preguntas No. 112196 y 130499

Y Allah sabe más.

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