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El Islam es una religión de paz para aquellos que son pacíficos

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Fecha de publicación : 23-12-2014

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Pregunta

En el caso de lo que ha pasado en Kenia hoy, y que ha pasado en muchos otros países, ¿cómo puede el Islam ser llamado una religión pacífica?

Texto de la respuesta

Alabado sea Dios

El Islam es una religión pacífica y una religión de paz, porque Dios, glorificado y exaltado sea, se denominó a Sí mismo As-Salam (la Paz), y el Islam es Su religión, la última que Él reveló a la humanidad. Dios, glorificado y exaltado sea, dijo: 

“Él es Allah, no hay otra divinidad salvo Él, Soberano, Santísimo, Pacificador, Dispensador de seguridad, Celador, Poderoso, Compulsor y Soberbio. ¡Glorificado sea Allah! Él está por encima de lo que Le atribuyen” (AL-Háshr, 59:23). 

El Islam es una religión pacífica porque prohíbe el engaño en todas sus formas, que es la causa de los conflictos. Dios dijo (traducción del significado): 

“Y trata de ganarte el Paraíso con lo que Allah te ha concedido, y no te olvides que también puedes disfrutar de lo que Allah ha hecho lícito en esta vida. Sé generoso como Allah lo es contigo, y no corrompas la Tierra; ciertamente Allah no ama a los corruptores” (Al-Qásas, 28:77).

“Allah ordena ser equitativo, benevolente y ayudar a los parientes cercanos. Y prohíbe la obscenidad, lo censurable y la opresión. Así os exhorta para que reflexionéis” (An-Náhl, 16:90). 

La vida y la propiedad de cualquier ser humano inocente son consideradas sagradas por el Islam, a tal punto que Dios consideró el atentar contra su vida de igual gravedad que atentar contra toda la humanidad. Dios dijo (traducción del significado): 

“Por esta razón decretamos para los Hijos de Israel que quien mata a una persona sin que ésta haya cometido un crimen o sembrado la corrupción en la Tierra es como si matase a toda la humanidad. Y quien salva una vida es como si salvase a toda la humanidad. Por cierto que Nuestros Mensajeros se presentaron ante ellos con las evidencias. Pero muchos, a pesar de esto, se excedieron en la Tierra” (Al-Má'idah, 5:32). 

El Islam es una religión de paz que reconoce el origen divino de otras religiones y les permite vivir y practicar su religión bajo la protección del Estado musulmán, sin presiones ni proselitismo. Tales no musulmanes son conocidos en la jurisprudencia islámica como ‘ahl ad-dímmah. El Islam les reconoce derechos que no les reconocen incluso muchas naciones democráticas de la modernidad. 

El Profeta Muhámmad (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) gobernó en la ciudad de Medina cuando vivían allí muchas tribus judías, y él firmó pactos con ellos en los que se comprometían a cooperar y defenderse mutuamente de agresores externos. Bajo su gobierno estas tribus gozaron de plenos derechos y se defendió sus propiedades y a sus hijos, practicaban libremente su religión, viajaban y comerciaban. Ellos vivían mezclados con los musulmanes a tal punto que solían invitar al Profeta Muhámmad (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) a almorzar en sus casas, y él aceptaba. Él (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) también les reconoció el derecho de juzgar dentro de sus comunidades de acuerdo a las leyes de su propia religión. 

Luego le siguieron en este ejemplo los famosos Cuatro Califas Rectos. Ellos jamás hostigaron a nadie por su identidad racial o religiosa, aun cuando resistieron la presión de grupos hostiles. Los Cuatro Califas defendieron a los débiles y auxiliaron a los necesitados, y de esta forma convocaron a adorar a Dios y difundieron la religión con la que Él les había agraciado (traducción del significado):
 

“Si cuando os encontrabais [el día de Badr] en el valle más cercano [a Medina] y ellos [el ejército de los idólatras] en el más lejano, y la caravana de camellos [de Abu Sufiân] más abajo de vosotros [en dirección al mar], os hubieseis propuesto enfrentaros no habríais concurrido al campo de batalla [al enteraros de su superioridad numérica], pero Allah hizo que os encontraseis para que así se cumpliera lo que ya había decretado [el triunfo de los creyentes] y que quienes perecieran o sobrevivieran a la batalla supieran fehacientemente cuál era la verdad. Ciertamente Allah es Omnioyente, Omnisciente” (Al-Anfal, 8:42). 

El Profeta Muhámmad (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) dijo: “Quien abuse de un no musulmán, vulnere sus derechos, le arrebate sus propiedades, o le imponga una carga superior a sus fuerzas, yo estaré  en su contra y de parte del no musulmán en el Día de la Resurrección”. Narrado por Abu Dawud, 3052; clasificado como bueno por Ibn Háyar en Muwáfaqat al-Jábr, 2/184; clasificado como auténtico por al-Albani en Sahih Abi Dawud. 

Se narró de ‘Abdullah ibn ‘Amr (que Dios esté complacido con él) que el Profeta Muhámmad (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) dijo: “Quien asesine a un no musulmán no sentirá siquiera la fragancia del Paraíso, aunque su fragancia pueda sentirse desde una distancia de 40 años”. Narrado por al-Bujari, 3166. 

La base para todo esto surge de un verso del Sagrado Corán en el capítulo al-Mumtáhinah, en el cual Dios dijo (traducción del significado): 

“Dios no os prohíbe ser benevolentes y equitativos con quienes no os han combatido por causa de la religión ni os han expulsado de vuestros hogares, pues ciertamente Allah ama a los justos.

9. Allah sólo os prohíbe que toméis como aliados a quienes os han combatido por causa de la religión y os han expulsado de vuestros hogares o han contribuido a vuestra expulsión. Y sabed que quienes les tomen como aliados serán inicuos” (Al-Mumtáhinah, 60:8-9). 

Y Dios, glorificado y exaltado sea, también dijo (traducción del significado): 

“¡Oh, creyentes! Sed firmes con [los preceptos de] Allah, dad testimonio con equidad, y que el rencor no os conduzca a obrar injustamente. Sed justos, porque de esta forma estaréis más cerca de ser piadosos. Y temed a Allah; Allah está bien informado de lo que hacéis” (Al-Má'idah, 5:8). 

Al-Baidawi explicó en su exégesis coránica (Tafsir; 303):

“Eso significa que sin importar cuánta rivalidad o recelo tenga el musulmán hacia los no musulmanes y sus religiones, el musulmán no debe jamás abandonar la justicia ni transgredir sus derechos cometiendo actos ilícitos contra ellos, cometiendo actos repudiables como la calumnia, el asesinato, traicionar los tratados y compromisos, etc.”. Fin de la cita. 

Aunque Dios ha enseñado a los musulmanes a detestar la incredulidad y la idolatría y reprobarla entre la gente, el musulmán no debe olvidar nunca que los no musulmanes son personas, hijos de Adán igual que él, y que el musulmán jamás puede pretender servir a Dios si no trata a todos con justicia y misericordia. 

El shéij Ibn Taimíyah (que Allah tenga misericordia de él) dijo:

“Ser justo es obligatorio para todo musulmán en todas las circunstancias de su vida, y no es permisible para él maltratar a otros o vulnerar sus derechos en ningún caso, a tal punto que Dios, glorificado y exaltado sea, dijo (traducción del significado): 

“Sed justos, porque de esta forma estaréis más cerca de ser piadosos. Y temed a Allah; Allah está bien informado de lo que hacéis” (Al-Má'idah, 5:8). 

Los creyentes trataron con justicia a los incrédulos de acuerdo con las órdenes de Dios, porque Dios, glorificado y exaltado sea, les ha revelado que esto es lo más cercano a la piedad y les ha encomendado eso sin importar las rivalidades o el desagrado que sientan por ellos”. Fin de la cita de Maymu' al-Fatáwa, 30/339. 

Este es el código de conducta que gobierna las enseñanzas del Islam para los musulmanes, porque la justicia conduce a la paz, la seguridad y la tranquilidad, y esto se difunde entre los distintos habitantes de la Tierra. 

Pero con tu pregunta quisieras juzgar al Islam en base al comportamiento de apenas algunos de sus seguidores y adherentes, entonces con ese criterio podríamos juzgar cualquier cosa según lo que nos plazca, porque los defectos y malhechos de los que es capaz el ser humano, abarcan a todas las religiones y grupos sin distinción. Podríamos así por ejemplo, juzgar al Cristianismo y al Judaísmo según el accionar de los movimientos terroristas que han surgido de sus comunidades, y preguntarnos: ¿Cómo puede decirse que el Cristianismo es una religión de amor, cuando vemos la nueva guerra cruzada que declaró el ex-presidente G. W. Bush (hijo), en la que sus soldados asesinaron sin explicación alguna a miles de civiles en Afganistán, Pakistán e Irak? 

Aun si aceptamos que Al-Qaeda ha atacado a ciudadanos pacíficos en Estados Unidos, y hacemos caso omiso de los estudios e investigaciones que sugieren otras causas, como la implicación de agencias de inteligencia occidentales, ¿de qué forma puede resolverse eso, invadiendo y ocupando otros países? Si se invadió y ocupó Afganistán porque Al-Qaeda estaba en ese país, ¿para qué se invadió y ocupó Irak? ¿De qué forma se combatió a Al-Qaeda asesinando civiles, torturando y abusando sexualmente de los prisioneros en las cárceles de Abu Ghraib? ¿Acaso no existía ya una relativa paz y seguridad para la población civil antes de la ocupación? ¿Está realmente mejor la nación irakí después de años de ocupación estadounidense? 

¿Cómo puede decirse que el Cristianismo es una religión de amor, cuando vemos el apoyo ciego que las naciones cristianas de Occidente dan a la ocupación sionista colonialista de Tierra Santa, causando la demolición de hogares y la expulsión de millones de personas de sus tierras natales, reemplazándolos por emigrados europeos? ¿Acaso no vivían en paz los judíos en Palestina, junto con los árabes y cristianos antes de la fundación artificial y forzada del Estado de Israel dentro del territorio palestino? ¿Por qué las naciones cristianas continúan comerciando, financiando y apoyando a este Estado racista, colonialista, protofascista y opresor? Todo este conflicto entre árabes y descendientes de judíos, ¿no comenzó acaso con la Declaración Balfour por parte de Gran Bretaña, la que dio origen a la persecución y asesinato de musulmanes, cristianos y judíos palestinos, iniciando en la región una guerra que todavía no termina? 

¿Qué esperas que te digamos acerca de esta situación actual, en la que las naciones cristianas tienen sus manos manchadas de sangre derramada muy lejos de sus naciones, en países extranjeros que ellos han invadido, con EE.UU. y Gran Bretaña y otras naciones de Europa a la cabeza? 

¿O debemos enumerar también a los movimientos terroristas armados cristianos, de los cuales hay más de 40 en la actualidad, con 22 milicias separatistas solamente en EE.UU.? 

Si fuéramos a detallar las operaciones terroristas que estos movimientos realizaron en complicidad con el gobierno de EE.UU. alrededor del mundo, sembrando y agitando toda clase de rivalidades raciales y religiosas entre pueblos antes pacíficos, se deberían escribir varios tomos. Todos movimientos surgidos del seno del mundo cristiano. 

No hace falta escarbar demasiado lejos en el mundo occidental, ¿acaso no has oído de las masacres y atrocidades a las que están siendo sometidos los musulmanes en África Central por parte de milicias cristianas? ¿O has oído las ofensas, persecuciones y numerosas masacres contra musulmanes cometidas en Myanmar, ante la mirada silenciosa y cómplice de las naciones occidentales? 

Cualquiera podría pensar que todos estos hechos actuales de la historia moderna forman parte de una excepción en el mundo cristiano. Nada más lejos de la realidad. Las páginas de la historia universal están llenas de crímenes similares. ¿Acaso no has oído en qué consistieron las Cruzadas, esas fatídicas y criminales invasiones europeas a las tierras del Islam para invadir y ocupar desde el extranjero, igual que se está haciendo ahora, Tierra Santa en Palestina? ¿No has tenido noticias de las matanzas de civiles, incluyendo mujeres y niños, que efectuaron los cruzados en Tierra Santa, llegando incluso al canibalismo? 

¿O deberíamos recordar lo que sucedió apenas 200 años después de que terminaron las Cruzadas en la Península Ibérica, cuando se instaló la Inquisición Española que persiguió, torturó y asesinó masivamente a judíos y musulmanes? 

¿O deberíamos recordar la barbarie colonialista que desataron las modernas naciones cristianas como Francia, Gran Bretaña, Italia, Portugal y Holanda en las naciones musulmanas en el siglo XX? 

Sin embargo, nosotros, como una organización de investigación islámica independiente, no podemos acusar a la Cristiandad, en la forma en que Dios la reveló a través del ejemplo del Mesías, Jesús hijo de María, de ser una religión de terror y agresión. Más bien, la Cristiandad era una religión de paz, como fueron las religiones reveladas a todos los profetas por Dios. 

El terrorismo fue ejercido por algunos de sus seguidores que distorsionaron los libros revelados, y siguieron sus propios intereses mundanos y políticos, engañados y confundidos por Satanás, y así comenzaron a derramar la sangre de los inocentes, transgrediendo todos los límites morales, y difundiendo los conflictos y rivalidades en el mundo. 

Nosotros creemos sinceramente que podemos descubrir que tenemos mucho en común, si nos ponemos de acuerdo y respetamos los pactos y convenios, y restituimos los derechos usurpados a las poblaciones civiles en Palestina, Afganistán e Irak, y cuanto menos detener el saqueo de recursos naturales, a veces bajo la fachada de la ‘libertad’, a veces bajo la excusa de la lucha contra el terrorismo. En ese punto seremos capaces de encontrar una forma sabia y civilizada de ponernos de acuerdo. Nosotros somos el pueblo a quien Dios, glorificado y exaltado sea, nos encargó decir (traducción del significado): 

“Convoca al sendero de tu Señor con sabiduría y bellas palabras. Arguméntales de la mejor manera. Tu Señor sabe bien quién se extravía de Su camino y quién sigue la guía. 126. Si os agraden, responded del mismo modo que se os ha agredido [y no os excedáis]. Pero si sois pacientes [y perdonáis] será lo mejor para vosotros. 127. Se paciente y sabe que la paciencia es una virtud que Allah concede a quien Le place. No te apenes [por la incredulidad de tu pueblo] ni te angusties por lo que traman. 128. Por cierto que Allah está con los piadosos y con los benefactores” (An-Náhl, 16:125-128). 

Y Allah sabe más.

Origen: Sheij Muhammad Ibn ‘Uthaymin

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