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Ella siente que no es feliz en su matrimonio

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Fecha de publicación : 05-08-2015

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Pregunta

He estado casada por cerca de un año, y de todo este año sólo he vivido con mi marido por los primeros tres meses y el resto hemos estado parcialmente separados el uno del otro. Durante este período él y yo hemos tenido una pobre comunicación y vivimos en países diferentes debido a nuestro mutuo acuerdo. Hablamos dos idiomas distintos, aunque provenimos del mismo país. Yo me casé con él pensando que él era una persona piadosa debido a su crianza y su familia, pero no podía estar más equivocada. Él siempre demora sus oraciones aun cuando puede oír el llamado a la oración, se pone de mal humor si yo lo despierto y pone excusas ridículas para no despertarse, como que no lo despierto con la suficiente dulzura. Ahora estoy atascada en una matrimonio que siento que me sofoca, yo intento ser una buena esposa lo mejor posible pero siento que no soy deseada y amada. Él me ha hecho sentir insegura hacia todo y parece que nada de lo que hago está suficientemente bien hecho. No me siento como una mujer, ni siquiera como humana. Sólo Dios sabe cómo he vivido mi vida entera con las cicatrices del abuso emocional desde temprana edad, lo que ha causado problemas de confianza social debido a mis experiencias. Mentalmente no puedo seguir con esto, yo sé que es una prueba de Dios, pero es que simplemente me hiere mucho. Yo creí que el matrimonio me ayudaría a estar más cerca de Dios, pero no siento que haya sido así. No tengo trabajo, amigos ni comunidad religiosa, simplemente vivo día tras día en la incertidumbre. No quiero ir al Infierno y siento que este matrimonio me ha hecho una peor persona en términos religiosos de lo que yo era antes.

Texto de la respuesta

Alabado sea Dios

En primer lugar, quedan claros en tu pregunta los efectos psicológicos de tu vida pasada, que todavía están dominando la forma en que piensas y actúas. Mencionas algo acerca de las cicatrices emocionales que sufriste por muchos años y es como si estuvieras esperando que tu marido te compense por todo el dolor que has sufrido en el pasado. Como no encontraste eso en él, te sentiste frustrada y eso exacerbó tu sentido de no sentirte cuidada y amada, y esta parece ser la causa principal del problema. 

Uno habría esperado que en el pasado hubieras aprendido algo que es de lo más importante en la vida, que es que uno no debe confiar en la gente para lograr su felicidad, y que uno debe construir relaciones sociales en base a valores morales, no en base a la afección emocional o a los sentimientos de necesidad. Por ejemplo, si te haces amiga de una mujer debes ser amiga de ella y ser gentil con ella por causa de Dios, glorificado y exaltado sea, haciendo lo que es correcto para complacer a Dios, porque los afectos de este tipo son mucho más duraderos y satisfactorios a causa de la sinceridad, porque la sinceridad está en los buenos valores por medio de los cuales la persona se eleva en estatus ante Dios y en la vida, y no porque necesites a esa mujer en particular o porque esperes que ella te muestre un gran afecto que crees merecer, o porque ella te muestre afecto y generosidad a cambio. 

La necesidad no es la razón en base a la cual el musulmán debe interactuar con la gente. Debe interactuar con ellos en base a lo que Dios ama, glorificado y exaltado sea, porque Dios lo ha creado para que se relacione con las otras personas, y no esperando misericordia excepto de Dios. 

Nosotros comprendemos que es muy natural que una persona espere amor y bondad de los demás, especialmente de aquellos a quienes trata en la misma forma. Pero esta expectativa debe construirse en base a la realidad, en base a la fuerza y la confianza, no en base a la debilidad y la incertidumbre, en el sentido de que si uno está siempre esperando lo mejor de la gente siempre se sentirá defraudado, porque el ser humano es imperfecto y porque cuando el intercambio sincero de emociones con las personas más cercanas falla uno debe recurrir a los propios valores de la bondad y el sacrificio, y debe tratar con las personas tratando de complacer a Dios, recordando que Dios siempre está mirándonos en nuestro trato con los demás. Dios dijo (traducción del significado): 

“Y dijeron: Os damos de comer sólo porque anhelamos el rostro de Allah [y Su complacencia]. No queremos de vosotros retribución alguna ni agradecimiento. 10. Por cierto que tememos a nuestro Señor y el día terrible y calamitoso [el Día del Juicio]” (Al-Insán, 76:9-10).

En segundo lugar, con respecto a lo que mencionas acerca de las faltas de tu marido al ofrecer la oración, este pecado es suyo y no tuyo. Es él el que está desobedeciendo a Dios y no tú. Te reafirmamos esto porque tenemos la impresión por tu pregunta que tú te sientes como si Dios, glorificado y exaltado sea, fuera a reclamarte por lo que él hace. Esto no es correcto en absoluto. Todo lo que tú debes hacer en este caso es ofrecerle consejo sincero en cada momento. Si él mejora, alabado sea Dios. De otra forma nosotros no te aconsejamos cortar todo lazo con él a causa de este pecado o incumplimiento. La forma en que es el ser humano y el estilo de vida moderno requiere que pensemos de una forma más realista y que busquemos con estrategia siempre lo mejor posible, y cuando eso no se puede, lo que le sigue en esa lista para escoger lo que es más apropiado entre lo que la vida nos ofrece. En otras palabras, debemos estar dispuestos a comprometernos en algunas ocasiones.

Debes comprender que la débil comunicación entre tú y él y los largos intervalos entre una reunión y otra son la causa principal de que te sientas sola, especialmente porque esta separación ocurre muy temprano en tu matrimonio, apenas tres meses después. Tal separación usualmente conduce a un enfriamiento de la relación y a una disminución del atractivo entre ambos, como también a malentendidos, pensar negativamente acerca del otro, etc. Todo esto ayuda a incrementar los sentimientos de angustia y soledad que tú describes en tu pregunta.

El remedio para esto comienza apreciando las bendiciones que Dios, glorificado y exaltado sea, te ha conferido, comenzando con el matrimonio, y dándote cuenta que el matrimonio inevitablemente involucra algunos problemas y que la perfecta felicidad solamente puede encontrarse en el Más Allá. En este mundo nosotros debemos buscar una felicidad relativa, dentro del marco del esfuerzo por complacer a Dios, glorificado y exaltado sea, y dentro del entorno de la familia y las relaciones sociales, concentrándonos en lo que amamos hacer y en lo que es más beneficioso para nosotros, para la comunidad y para la religión.

Esto requiere que comiences una nueva comunicación con tu marido, tratando de olvidar el pasado y el enojo o la molestia que hayas experimentado con él. Intenta conversar con él para encontrar una solución al problema de estar tan lejos y de estar apartados, porque las largas separaciones son definitivamente una de las causas de los problemas psicológicos que pueden surgir entre esposos. Lo más sensato para hacer en tu caso es tratar de solucionar este problema, ya sea volviendo para estar con él en el país en el que te casaste, uniéndote a él en donde sea que esté. Ambos deben buscar juntos lo que sea más fácil para ambos, lo que sea más apropiado para ambas partes. Cuanto más fácilmente muestres iniciativa y expreses el deseo de relacionarte y estar con él, más fácil será para ambos encontrar una solución, y más efectivo será la relación en sanar vuestros sentimientos, ayudándolos a deshacerse de los rencores y malestares ¿Y quién sabe? Quizá Dios haga que algo suceda, quizá Dios los reconcilie de la mejor manera, quizá Dios los guíe de esta forma y haga que tu marido se comprometa mejor con su religión y los convierta a ambos en mejores personas. Por lo tanto esfuérzate en primer lugar por lograr esto y no escatimes esfuerzos.

Al mismo tiempo debes entrenarte a ti misma para ser paciente y debes llenar tu tiempo con cosas beneficiosas, desarrollando tus propias habilidades, especialmente en un país donde hay un montón de oportunidades para el aprendizaje y para la adquisición de nuevas habilidades, involucrándote en actividades caritativas voluntarias, relacionándote con mujeres honradas en los centros islámicos, etc.

Por lo tanto, trata de llenar cada momento de tu vida con algo bueno y fructífero, y luego de eso, si Dios quiere, encontrarás un hermoso resultado y un impacto positivo en toda tu vida y tus relaciones sociales, y en la relación con tu marido.

Le pedimos a Dios que nos guíe y que te guíe, que nos proteja a todos y nos dé lo que necesitamos.

Y Allah sabe más.

Origen: Sheij Muhammad Ibn ‘Uthaymin

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