Lunes 11 Rabii' al Awal 1440 - 19 Noviembre 2018
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Los evangelios existentes hoy en día fueron escritos mucho después de la partida de Jesús, y han sido adulterados.

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Fecha de publicación : 02-05-2015

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Pregunta

Es bien sabido entre los musulmanes que Dios reveló los Evangelios a Jesús (la paz sea con él), pero cuando he estudiado algunas cosas sobre el cristianismo, ellos no dicen que los Evangelios hayan sido traídos por el Mesías. Más bien, ellos afirman que fueron escritos por sus discípulos después de su crucifixión (o después de que fuera elevado a los cielos, como afirma el Corán). ¿Cómo podemos reconciliar ambos puntos de vista?

Texto de la respuesta

Alabado sea Dios

No hay contradicción entre ambos puntos de vista, como para que tengamos la necesidad de preguntarnos cómo reconciliarlos. Más bien, la razón por la cual al parecer te has confundido es que estás mezclando dos cosas en que creemos y que ambas son ciertas, alabado sea Dios. 

La primera es que el Evangelio fue revelado a Jesús por el Creador. Creer que Dios reveló un Libro a Su profeta Jesús y que ese Libro fue el Evangelio (en árabe Inyil), son principios básicos de la fe musulmana. Dios dijo (traducción del significado): 

“El Mensajero y sus seguidores creen en lo que le fue revelado por su Señor. Todos creen en Allah, en Sus Ángeles, en Sus Libros y en Sus Mensajeros. No hacemos diferencia entre ninguno de Sus Mensajeros. Y dicen: Oímos y obedecemos. Perdónanos Señor nuestro, pues ciertamente a Ti volveremos” (Al-Báqarah, 2:285). 

El Profeta Muhámmad (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) le dijo al arcángel Gabriel, cuando él le preguntó retóricamente acerca de la fe, como menciona el reporte bien conocido: “La fe significa creer en Dios, en Sus ángeles, en Sus Libros, en Sus mensajeros, en el Último Día, y en el Decreto Divino, sea favorable o desfavorable”. Consensuado por los sabios. 

Y Dios dijo (traducción del significado):

“¡Oh, creyentes! Creed en Allah, en Su Mensajero, en el Libro que fue revelado a Su Mensajero y en el Libro que fue revelado anteriormente. Quien no crea en Allah, en Sus Ángeles, en Sus Libros, en Sus Mensajeros y en el Día del Juicio, se habrá desviado profundamente. 137. Por cierto que quienes crean y luego renieguen, después vuelvan a creer y luego renieguen otra vez incrementando su incredulidad, Allah no ha de perdonarles ni guiarles” (An-Nisá', 4:136-137).

“Por cierto que quienes no creen en Allah ni en Sus Mensajeros y pretenden hacer distinción entre [la fe en] Allah y Sus Mensajeros diciendo: Creemos en algunos y en otros no, intentando tomar un camino intermedio, son los verdaderos incrédulos. Y a los incrédulos les tenemos reservado un castigo denigrante” (An-Nisá', 4:150-151).

El segundo problema es acerca de los Evangelios que los cristianos tienen en la actualidad. Los musulmanes creemos que este libro no es una copia fiel del que fue revelado originalmente al Mesías Jesús, y que ha sido adulterado por los monjes a lo largo de los siglos, como también es el caso de muchas otras escrituras sagradas originalmente reveladas. Incluso los cristianos no creen que la Biblia que tienen actualmente fuera originalmente revelada por Dios en esa forma, ni mucho menos afirman que el Mesías haya escrito los Evangelios, ni siquiera que hayan sido escritos durante su vida.

El imam Ibn Hazm (que Allah tenga misericordia de él) dijo en Al-Fasl fi al-Milal, 2/2:

“No es necesario que nos esforcemos mucho para demostrar que los Evangelios y el resto de los libros que los cristianos tienen compilados en la Biblia no son una revelación directa de Dios ni provienen del Mesías Jesús (la paz sea con él), como sí necesitaríamos hacerlo con respecto a la Torá y a los libros que los judíos atribuyen a los profetas, porque los judíos sí afirman que la Torá que ellos tienen fue revelada directamente por Dios al profeta Moisés (la paz sea con él), por lo tanto es necesario presentar alguna prueba para refutar o poner en duda sus afirmaciones. Pero en el caso de los cristianos, ellos mismos se han encargado de poner en duda la autenticidad o al menos la integridad histórica de los Evangelios, porque ellos no creen que estos Evangelios fueran una revelación directa de Dios al Mesías Jesús (la paz sea con él), o que el Mesías los haya escrito. Todos ellos, desde el más humilde de los monjes hasta los reyes, desde los nestorianos, los jacobitas o los maromitas hasta los ortodoxos, todos están de acuerdo en que se trata de cuatro relatos históricos escritos por cuatro hombres en momentos diferentes. El primero de ellos es el relato de Mateo, que fue supuestamente discípulo de Jesús, iniciado aparentemente nueve años después de que el Mesías desapareció del mundo. Él lo escribió en hebreo, estando en Judea, Palestina, y consta aproximadamente de 28 páginas del tamaño de un manuscrito mediano.

El siguiente relato fue escrito por Marcos, un discípulo de Simón Ben Yuna, más conocido como Pedro, discípulo del Mesías, 22 años después de que el Mesías Jesús (la paz sea con él) dejara el mundo. Lo escribió en griego estando en Antioquia, en tierras del Imperio Bizantino. Algunos afirman que fue Pedro quien lo escribió, y que luego se lo atribuyó a su discípulo Marcos. Consta de 24 páginas del tamaño de un manuscrito mediano.

El tercer relato fue escrito por Lucas, un médico de Antioquia que también fue discípulo de Simón Pedro. Él lo escribió en griego después de que Marcos había escrito su relato, y es similar en tamaño al Evangelio de Mateo.

El cuarto relato fue escrito por Juan, el hijo de Zebedí, otro discípulo del Mesías, sesenta y tantos años después de que el Mesías había dejado el mundo. Fue escrito en griego, y ocupa 24 páginas del tamaño de un manuscrito mediano”. Fin de la cita.

El shéij Ibn Taimíyah dijo en Al-Yawáb as-Sahih (3/21):

“Los Evangelios que tienen los cristianos actualmente son cuatro, el de Mateo, el de Marcos, el de Lucas y el de Juan. Ellos están de acuerdo en que Lucas y Marcos nunca vieron al Mesías, pero sí le conocieron Mateo y Juan. Estos cuatro relatos que ellos llaman Evangelios, cada uno de los cuales ellos conocen como un Evangelio, fueron escritos años después de que el Mesías (la paz sea con él) había dejado este mundo.

En ningún caso ellos afirman que estos Evangelios fueran la palabra revelada de Dios entregada directamente por el Mesías Jesús, sino que más bien ellos narraron algunas de las cosas que dijo el Mesías, algunos de sus actos y de sus milagros”. Fin de la cita.

Incluso de los libros que fueron escritos originalmente por Mateo, Marcos, Lucas y Juan años después de que el Mesías dejó este mundo, no se conserva ninguna copia original. Las versiones originales de estas copias se perdieron hace mucho tiempo, y las existentes hoy en día difieren entre sí.

Ibn Hazm dijo:

“No hay disputa entre los cristianos acerca del hecho de que sólo 120 hombres creyeron en el Mesías durante su vida…, y que todos los que creyeron en él lo ocultaron, tanto durante la vida del Mesías como después, por miedo a ser perseguidos y asesinados. Ellos convocaron a la nueva fe y religión en secreto, no abiertamente, porque cuando eran apresados eran ejecutados. No hubo lugar donde ellos pudieran estar seguros durante 300 años.

Durante este período, los Evangelios que habían sido originalmente revelados por Dios desaparecieron, y de ellos no se conservaron más que unos pocos versos. Luego, cuando el emperador romano Constantino decidió apoyar el cristianismo, los cristianos comenzaron a prevalecer frente a otras comunidades y a practicar su religión abiertamente.

Si una religión se gesta de esta forma, con sus seguidores practicándola en secreto y viviendo constantemente en el temor bajo la amenaza de la espada, es imposible que puedan preservar sus escrituras sagradas y transmitirlas de generación en generación mediante una cadena de transmisión ininterrumpida que pueda ser examinada por los historiadores posteriores. Ninguno de ellos puede evitar ni asegurar que sus escrituras no sean cambiadas, adulteradas o distorsionadas por intereses personales o rivalidades políticas”. Fin de la cita de Al-Fasl, 2/4-5.

Además de esta enorme interrupción en la cadena de transmisores, que duró por más de 3 siglos, las copias existentes de los Evangelios no permanecen en el idioma en que originalmente fueron escritas, sino que se trata de traducciones, y a veces traducción de traducciones, realizadas por personas cuya honestidad y nivel de conocimiento del idioma que traducían es desconocido.

Las contradicciones presentes en estos libros y sus falencias están entre la evidencia más fuerte de que han sido distorsionados y que ya no son los Evangelios originales que Dios reveló al Mesías (la paz sea con él). Dios ciertamente dijo la verdad cuando dijo (traducción del significado):

“Si no procediera de Allah habrían encontrado en él numerosas contradicciones” (An-Nisá', 4:82).

Y Allah sabe más.

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