Tener paciencia ante el daño del vecino conlleva una gran recompensa. El Profeta (la paz y bendiciones de Al-lah sean con él) dijo: “Al-lah ama a tres y detesta a tres”, y mencionó entre los tres que Al-lah ama:
‘Un hombre que tiene un vecino que lo perjudica, pero él soporta su daño con paciencia, hasta que los separe la muerte o la partida [es decir, que alguno se mude]’” (lo narró el Imam Ahmad (21340) y fue autenticado por al Albaní en Sahih Al Yámi’, 5385).
No es propio del buen vecino recurrir a las autoridades, ni pedirles que detengan a ese niño.
Esta familia ha sido puesta a prueba con este hijo enfermo, y lo que te corresponde es aliviarles —si puedes— su dolor, y no mostrarles molestia por las acciones de ese niño. Y si no puedes aliviarlos, al menos lo mínimo que deberías hacer es dejarlos tranquilos y no aumentarles el sufrimiento.
Ponte en su lugar —que Al-lah te preserve— y reflexiona: ¿cómo quisieras que la gente te tratara si estuvieras en esa situación?
Entonces, trata a los demás como te gustaría que te traten a ti. Así nos ordenó el Profeta (la paz y bendiciones de Al-lah sean con él), que tratemos a las personas como deseamos que ellas nos traten.
Y Al-lah sabe más.