Miércoles 13 Rabii' al Awal 1440 - 21 Noviembre 2018
Español

Si una mujer está impresionada por el carácter y compromiso religioso de un musulmán, ¿puede ella pedirle matrimonio?

Pregunta

Yo soy una joven musulmana, tengo veinticinco años y estoy comprometida con mi religión. He memorizado el Libro de Dios y trabajo como profesora enseñando el Corán. Soy una buscadora del conocimiento, y tengo características que hacen que a menudo los hombres me propongan matrimonio, pero he rechazado todas estas propuestas, porque considero que no están suficientemente aferrados al Islam.
Ahora estoy sufriendo la presión de mi familia porque siempre rechazo a los pretendientes y porque dejé mi trabajo en el gobierno, ya que nos obligaban a trabajar mezcladas con los hombres en el lugar de trabajo. Ahora están intensificando esa presión y quieren que acepte a cualquier hombre, todo lo que les importa es que me case, a cualquier precio. Pero yo no estoy buscando a un hombre adinerado, ni apuesto ni con una alta posición social, más bien lo que busco es un hombre que busque obedecer a Dios y me ayude en eso, que me ayude a mantenerme casta y a terminar con todos estos problemas con mi familia. Así que estuve pensando proponerle matrimonio a un hombre entre nuestros conocidos, con quien estamos relacionados por la familia. Es un hombre de buen carácter y comprometido con el Islam, ha memorizado el Libro de Dios y también busca seguir aprendiendo.
Yo estoy pensando hacer esto a través de un mensaje por el teléfono celular, en una forma apropiada y respetuosa. No tengo relación con él en absoluto, pero supe su número de teléfono por error. Tampoco quisiera involucrar a un tercero en esto porque sería incómodo para ambos. Además no puedo confiar en nadie para que guarde el secreto con discreción.
¿Cuáles son las normas islámicas sobre todo esto? ¿Qué piensa usted sobre una muchacha que hace esto? ¿Cómo considerará este hombre a una mujer que le propone matrimonio? ¿Qué me aconsejaría usted?

Texto de la respuesta

Alabado sea Dios

En primer lugar, le pedimos a Dios, glorificado y exaltado sea, que complete Sus bendiciones sobre ti y te acreciente en conocimiento, honradez y modestia. Le pedimos también a Dios, glorificado y exaltado sea, que te facilite encontrar un marido honrado y religioso con quien formar una familia. 

Has hecho bien en dejar ese trabajo del que hablas, y también has hecho bien en rehusarte a aceptar propuestas de matrimonio de hombres que considerabas que no tenían suficiente compromiso con su religión o buen carácter, como también has hecho bien en consultar antes de ponerte en contacto con ese hombre. 

En segundo lugar, no está prohibido ni es vergonzoso en forma alguna que una mujer le proponga matrimonio a un hombre cuyo carácter y compromiso religioso le complace. Si alguien denuncia eso, entonces no lo está reprochando desde ninguna óptica islámica sino en base a meras costumbres y tradiciones, o por celos. 

Se narró que Zábit al-Banaani dijo: “Estaba con Anas y una de sus hijas, y Anas dijo: “Una mujer llegó a ver al Mensajero de Dios (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) y le propuso ser su esposa, le dijo: “Oh Mensajero de Dios, ¿me necesitas?”. La hija de Anas dijo: “Qué falta de modestia, ¡qué vergüenza!”. Anas le respondió: “Ella era mejor que tú, quiso casarse con el Mensajero de Dios (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) y entonces le propuso matrimonio”. Narrado por al-Bujari, 4828. El Imam Al-Bujari incluyó este reporte en un capítulo titulado: “Sobre la mujer que le propone matrimonio a un hombre recto”. 

También una mujer honrada insinuó su deseo de casarse con Moisés (la paz sea con él) cuando dijo (traducción del significado): 

“Una de ellas dijo: ¡Oh, padre! Contrátalo, pues qué mejor que contratar a un hombre fuerte y honesto” (Al-Qásas, 28:26). 

Lo que parece ser del caso es que ella fue aquella a quien su padre le ofreció en matrimonio a Moisés (la paz sea con él), como Dios dijo (traducción del significado): 

“Dijo [el padre de las dos mujeres a Moisés]: Quisiera casarte con una de mis dos hijas a condición de que trabajes con nosotros durante ocho años, y si deseas quedarte diez será algo que tú hagas voluntariamente. Ésta no será una tarea difícil ni pesada; me encontrarás, si Allah quiere, entre los justos” (Al-Qásas, 28:27).

Este es un mensaje para tu familia, diles que teman a Dios, glorificado y exaltado sea, y abandonen cualquier temor o costumbre popular y que te ayuden a buscar a un marido honrado y comprometido con la religión. O cuanto menos, no deberían rechazar ni poner trabas si buscas casarte con un hombre con estas características, porque son las más deseables. 

El hombre honrado mencionado en el verso ofreció a su hija en matrimonio a Moisés (la paz sea con él) luego de que ella le haya sugerido eso, al igual que como lo hizo una piadosa mujer cuando le propuso al Profeta Muhámmad (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) casarse con él abiertamente, sin avergonzarse de eso en forma alguna. En ambos casos esto no es contrario a la modestia, más bien es indicativo de un fuerte compromiso religioso, y una gran madurez emocional e intelectual por parte de la mujer y por parte de su familia. 

Dice en Al-Mawsu’ah al-Fiqhíyah, 30/50:

“Es permisible que una mujer se ofrezca a sí misma en matrimonio a un hombre, y le deje saber que ella está interesada en él, ya sea a causa de su rectitud y virtudes, o de su conocimiento, o de su estatus honorable, o de su compromiso con la religión, y no hay nada vergonzoso acerca de ello, más bien es un signo de virtud y autodeterminación. Al-Bujari registró un reporte de Zábit al-Banaani quien dijo: “Estaba con Anas…”, y citó el reporte arriba expuesto. Fin de la cita. 

En tercer lugar, habiendo expuesto las normas islámicas sobre esto arriba, te ofreceremos algunos consejos que, si Dios quiere, te serán de beneficio con respecto a lo que consultas:

1 – Evita contactarlo directamente. Puedes enviarle el mensaje a través de otro número que él desconozca, y que no pertenezca a nadie en particular. No te sería difícil hacerlo. Envíale un mensaje dejándole saber que te gustaría casarte con él. Este mensaje puede enviarse dando la impresión de que no proviene de ti, sino de un tercero que conoce a las dos partes, y aconséjale no perder la oportunidad. Esto será mejor que hablar con él directamente, pensamos, porque las cosas pueden no salir como tú esperas, lo cual crearía luego un sentimiento de incomodidad entre ambos. Más aún, no hay garantía de que al ponerte en contacto con él no descubras que su compromiso religioso no era como lo esperabas, o incluso que intente usar eso para avergonzarte en el futuro. Por eso los eruditos han recalcado que la rectitud y la honradez no es sólo memorizar el Corán y el conocimiento del Islam, sino actuar con honradez y ecuanimidad de acuerdo a él, desarrollando una conducta virtuosa en todo sentido.

2 – Si entras en contacto con él, no te distraigas. Es permisible que te contactes con él por un asunto en particular, pero ten en cuenta que si no se concentran en la razón por la que se pusieron en contacto, este contacto puede ser una fuente de tentación, conflicto y decepción para ambos en el futuro. 

3 – Siendo las cosas como las relatas, deberías evitar decirle o pedirle a alguien más que medie entre ustedes. Nos damos cuenta que tú estás consciente de esto. 

4 – Es posible que sus circunstancias no sean oportunas para un matrimonio, o que él ya le haya propuesto matrimonio a otra mujer que no acepte que él tenga una segunda esposa. Si descubres que este es el caso, entonces no lo contactes nuevamente, porque no hay razón para continuar ese contacto. El propósito de este contacto ya se habrá logrado cuando le dejes saber tu interés y tu propuesta de matrimonio.

5 – Si sucede que el decreto divino no era que te casaras con él, no debes apegarte a él. No será un secreto para ti, creemos, cuán peligroso sería un  apego emocional ciego en estas circunstancias, cómo puede desviarte del camino recto y distraerte de obedecer a Dios, de buscar el conocimiento. Esto sería una fuente de tristeza, enfermedad para tu corazón, y de inclinación al pecado. 

6 – Te aconsejamos rezar la oración para tomar una decisión (salat al-istijárah) antes de enviarle tu mensaje, y luego también. El musulmán no sabe dónde está el bien para él en este mundo y en el Más Allá, y a menudo nos sentimos desamparados. Por eso debemos pedirle a Dios, el Omnisapiente, el Todopoderoso, para que elija para nosotros lo que sea mejor, y nos evite cualquier mal que pueda surgir de nuestro afán por conseguir lo que deseamos. 

7 – Debes comprender que alguien distinto a él puede ser mejor para ti. Si has seguido todas las normas islámicas y le has hecho tu propuesta de matrimonio, has rezado la oración para tomar una decisión, le has pedido a Dios, y no ha sido decretado para ti que te cases con él, no debes desesperar de la misericordia de Dios ni dejar de invocarle y pedirle, ni comprometas tu buen carácter ni tu religión con cualquiera que llegue y te proponga matrimonio. Te recomendamos soportar con paciencia cualquier presión de tu familia, porque “…” “[Debes saber ¡Oh, Muhámmad! que] Luego de toda dificultad viene un alivio” (Al-Inshiráh, 94:5). 

En cualquier caso, si hay alguien entre tus familiares en quien puedas confiar acerca de esto, como tu hermano o tu tío paterno, y puede ayudarte y ocuparse de este asunto, como muchos hombres hacen al buscarles a las mujeres de su familia hombres honrados y de buen carácter, entonces sería más fácil para ti, y eso te traerá mayor paz y tranquilidad, si Dios quiere. 

Le pedimos a Dios que ponga en tu camino a alguien que pueda ayudarte en esto.

Para más información, por favor consulta las respuestas a las preguntas No. 20916, 89709 y 69964

Y Allah sabe más.

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