Es makruh que un hombre dirija a la gente en la oración cuando la mayoría de ellos lo detesta por una razón justificable, como por ejemplo, si tiene deficiencias en su compromiso religioso, porque el Profeta (la paz y bendiciones de Al-lah sean con él) dijo: "Hay tres cuyas oraciones no pasan más allá de sus oídos: un esclavo fugitivo hasta que regrese, una mujer que pasó la noche mientras su esposo estaba molesto con ella, y quien dirige a la gente en la oración cuando ellos lo detestan" (narrado y clasificado como hasan por At-Tirmidhi).
El Sheij al Islam Ibn Taimiah (que Al-lah lo tenga en Su misericordia) dijo: “Si ellos detestan a este imam por una razón que tiene que ver con su compromiso religioso, como mentir, hacer injusticia, ignorancia, bida (innovación), y cosas por el estilo, y prefieren a otro porque su compromiso religioso es mejor, como por ejemplo, si es más sincero, más sabio o más comprometido religiosamente; entonces, el imam que ellos prefieren debe ser designado para dirigirlos, y ese imam que ellos detestan no debe dirigirlos en la oración. El Profeta (la paz y bendiciones de Al-lah sean con él) dijo: "Hay tres cuyas oraciones no pasarán más allá de sus oídos: un hombre que dirige a la gente en la oración cuando ellos lo detestan, un hombre que no viene a orar hasta que el tiempo de la oración ya pasó, y un hombre que esclaviza a otro que ya ha sido liberado".
Y dijo: “Si hay enemistad entre el imam y los miembros de la congregación, basada en caprichos y deseos o en diferencias de opinión, no debe dirigirlos en la oración en congregación, porque esta no puede perfeccionarse a menos que haya armonía entre ellos. Por eso, el Profeta (la paz y bendiciones de Al-lah sean con él) dijo: "No hagan sus filas irregulares, no sea que eso rompa la armonía entre sus corazones". Pero si el imam es comprometido religiosamente y sigue la Sunnah, y ellos lo detestan por eso, entonces no es makruh que él los dirija en la oración; más bien, ellos son los culpables por detestarlo. Sea como sea, debe haber armonía entre el imam y la gente que lo sigue en la oración; deben cooperar en la rectitud y la piedad, y abstenerse del odio que está basado en caprichos, deseos y propósitos satánicos. El imam debe prestar atención a los derechos de la gente que ora detrás de él, y no debe ser duro con ellos; y los miembros de la congregación deben prestar atención a los derechos del imam, y respetarlo. En conclusión, cada parte debe tolerar algunas críticas de la otra que quizás no sean propias del compromiso religioso y de la caballerosidad, porque el ser humano inevitablemente tiene algunos defectos y carencias.
Ver Al Mulajas Al Fiqhi, 1/155-156.
Y Al-lah sabe más.