Martes 12 Rabii' al Awal 1440 - 20 Noviembre 2018
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Quien comete un pecado y le dice a la gente que no lo cometa, ¿es un hipócrita?

Pregunta

Yo tengo un problema, y es que todos los días comunico mis sentimientos a la gente para acercarme a Dios. Por ejemplo, me siento culpable por un pecado que cometo y luego lo lamento, le pido perdón a Dios constantemente, y lloro si doy un discurso islámico previniendo a la gente contra ello. Todos los días me odio a mí mismo porque sólo soy capaz de expresar mis remordimientos hacia Dios a través de la gente, y siento como si estuviera vanagloriándome y trato de hacer algo al respecto, lo cual es una batalla entre Satanás y yo. Estoy intentando dejar de hablarle a los jóvenes en el colegio, pero en mis clases de sociología hay dos muchachos y cada vez que yo hablo acerca del Islam no puedo hacerlo en voz alta sin que me aceche la duda de estar presumiendo. Entonces me callo o digo algo para cambiar de tema, pero me preocupo con mucha facilidad acerca de lo que la gente pueda pensar de mí. Creo que yo suelo presumir de la religión entre la gente y temo estar convirtiéndome en un hipócrita o extraviarme, es una batalla por hacer las cosas por Dios en algunas ocasiones, y siento que no puedo expresar a Dios, cuánto lo lamento, sin recurrir a la gente.

Texto de la respuesta

Alabado sea Dios

Le pedimos a Dios que nos reafirme en nuestro apego a Su religión, tanto a nosotros como a ti, y que nos libre de lidiar con los trucos de Satanás porque él es claramente un enemigo que busca extraviar a la gente. Encomendar lo que es bueno y censurar lo que es malo es una de las características de los creyentes. Dios dijo (traducción del significado): 

“Los creyentes y las creyentes son aliados unos de otros, ordenan el bien y prohíben el mal, cumplen con la oración prescrita, pagan el Zakât y obedecen a Allah y a Su Mensajero. Allah tendrá misericordia de ellos; y Él es Allah, Poderoso, Sabio” (At-Táwbah, 9:71).

Pero quien busca encomendar lo que es bueno y prohibir lo que es malo no debe permitir que sus acciones contradigan sus palabras. Debe encomendar lo que es bueno y hacerlo, y debe prohibir lo que es malo y evitarlo. Dios dijo (traducción del significado):

“¡Oh, creyentes! ¿Por qué decís lo que no hacéis? 3. Es muy aborrecible para Allah que digáis lo que no hacéis” (As-Saff, 61:2-3).

El profeta Shu’aib (la paz sea con él) dijo:

“Dijo: ¡Oh, pueblo mío! Ciertamente me baso en una prueba evidente de mi Señor, y Él me ha proveído un generoso sustento. No creáis que os impondría algo que yo mismo no cumpliría. Sólo pretendo bregar por vuestro bienestar en la medida que pueda, pero mi éxito depende de Allah; a Él me encomiendo y ante Él me arrepiento” (Hud, 11:88).

Al-Bujari (3267) y Muslim (2989) narraron que Usamah Ibn Zaid (que Dios esté complacido con él) dijo: “Oí al Mensajero de Dios (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) decir: “Un hombre será traído en el Día de la Resurrección y arrojado en el Fuego del Infierno. Sus intestinos serán derramados en el Fuego y él caminará alrededor de ellos como un burro alrededor de la rueda de un molino. La gente del Infierno se reunirá alrededor de él y le dirá: “Oh, Fulano de Tal, ¿qué es lo que pasa contigo? ¿No encomendabas lo que es bueno y prohibías lo que es malo?”. Él responderá: “Sí. Pero yo solía encomendar lo que es bueno y no lo hacía, y solía prohibir lo que es malo y no lo evitaba”.

Ibn Baaz (que Allah tenga misericordia de él) dijo:

“Una de las cualidades de los predicadores debe ser ciertamente que deben actuar conforme a lo que predican, y deben ser un buen ejemplo de lo que promocionan. No debe ser como aquellos que convocan a la gente a algo y ellos mismos no lo hacen, o como quienes le dicen a la gente que no hagan algo y ellos lo hacen. Esa es la condición de los perdedores, y buscamos refugio en Dios de eso. Los creyentes son los que tendrán éxito, ellos convocan a la gente a la verdad y actúan conforme a ella, esforzándose en seguirla y manteniéndose apartados de todo aquello que le dicen a los demás que no hagan”. Fin de la cita de Maymu' al-Fatáwa, Shéij ‘Abd el-‘Azíz ibn Baaz, 1/346.

El Shéij Muhámmed ibn al-‘Uzaimín (que Allah tenga misericordia de él) dijo:

“Parte de la conducta de encomendar lo que es bueno y prohibir lo que es malo, es que uno debe ser el primero en obedecer las órdenes y el primero en evitar lo que está prohibido”. Fin de la cita de Shárh Riadh as-Saalihín, pág. 202.

Si un musulmán exhorta a su hermano acerca de un pecado en el que él mismo ha caído, aunque esto no es lo ideal para un musulmán, no cae bajo la denominación de hipocresía o de jactancia ante la gente.

El Comité Permanente de Jurisprudencia Islámica de Arabia Saudita fue consultado:

“Yo exhorto a mis hermanos y les advierto sobre ciertos pecados, pero yo mismo caigo en ellos. ¿Soy un hipócrita?”.

Ellos respondieron:

“Debes arrepentirte por los pecados que cometas y seguir exhortando a tus hermanos a evitarlos. No es permisible que cometas un pecado y dejes de aconsejar a tus hermanos, porque esto implicaría dos pecados. Debes arrepentirte ante Dios de tus pecados mientras continúas aconsejando a tus hermanos. Esto no es hipocresía, aunque sí has caído en algo que Dios critica, Dios dijo (traducción del significado):

“¡Oh, creyentes! ¿Por qué decís lo que no hacéis? 3. Es muy aborrecible para Allah que digáis lo que no hacéis” (As-Saff, 61:2-3).

“¿Acaso ordenáis la piedad a los hombres y os olvidáis de practicarla vosotros mismos, siendo que leéis el Libro [la Torá]? ¿Es que no razonáis?” (Al-Báqarah, 2:44)”. Fin de la cita de Fatáwa al-Láynah ad-Dá'imah, 12/268.

Basándonos en esto, debes continuar encomendando lo que es bueno y prohibiendo lo que es malo, y no permitas que el hecho de que hayas caído en ese pecado te detenga de prevenir a otros contra ello, ni permitas que el hecho de aconsejarlo te deje sentir tranquilo mientras cometes ese pecado. Debes esforzarte duro para abandonarlo y evitar todos los pecados a causa de sus malas consecuencias en este mundo y en el Más Allá, por desobedecer a Dios y a Su mensajero. Es una obligación de cada musulmán cesar de cometer pecados cuando toma conciencia de ellos y esto es aun más importante en el caso de los predicadores que encomiendan el bien y prohíben el mal a la gente, porque de lo contrario tal actitud es considerada como reprobable ante Dios, tal como afirmamos arriba.

Por lo tanto, persiste en encomendar el bien y desaprobar el mal y piensa positivamente de Dios. No desesperes de Su misericordia, y esfuérzate duro para abandonar ese pecado.

Es importante esforzarse en esta lucha contra nuestro propio ego, para librarnos de cualquier caso de presunción o vanidad e intentar adquirir sinceridad ante Dios en todo lo que hacemos. Pero pensar que uno está siendo vanidoso y luego intentar evitar a Satanás, quien puso esta idea en nuestra mente, no cae bajo la denominación de una buena obra, porque una de las formas en las cuales Satanás intenta hacer que las personas abandonen su esfuerzo es hacerlas imaginar que lo que hacen de bueno lo hacen para presumir ante los demás. Por lo tanto, no debes prestar atención a ese pensamiento, debes esforzarte en ignorarlo.

Ibn al-Mubarak narró en Az-Zuhd (pág. 12) que Al-Hariz Ibn Qais dijo: “Si quieres hacer algo bueno, no lo postergues hasta mañana; si estás haciendo algo pertinente al Más Allá, continúalo tanto como puedas; si estás rezando y Satanás te dice que estás presumiendo por hacer la oración muy larga, entonces hazla más larga”. Fin de la cita de Az-Zuhd, por Ibn al-Mubarak, pág. 12.

Ibn Muflih (que Allah tenga misericordia de él) dijo: “Una de las cosas que le sucede a la gente es que cuando quieren hacer actos de obediencia, algo sucede y hace que se abstengan de hacerlo por temor a ser vanidosos. Lo que deben hacer en estos casos es no prestar atención a ello. Si una persona hace lo que Dios, glorificado y exaltado sea, le ha encomendado hacer, debe buscar refugio en Dios y poner su confianza en Él para lograr hacerlo de la forma correcta.

El shéij Muhi ad-Din an-Nawawi (que Allah tenga misericordia de él) dijo: “No debes abstenerte de rememorar a Dios verbalmente o en tu corazón por temor a estar siendo vanidoso; más bien debes recordarlo en ambas formas, anhelando el rostro de Dios, glorificado y exaltado sea”. Fin de la cita de Al-Adab ash-Shara’íyah, 1/333.

Debes concentrarte y permanecer firme, y no prestar atención a estos malos pensamientos. Cada vez que Satanás venga a ti y ponga en tu mente esa idea de que estás haciendo algo bueno para presumir, continúa con lo que estás haciendo de bueno y apresúrate a hacerlo sin demora, y ese susurro desaparecerá si Dios quiere, porque cuando Satanás ve que cada vez que intenta hacer que una persona piense que está presumiendo la persona se apresura a hacer obras rectas y no se detiene, abandona este método y busca otro, buscando el efecto opuesto.

Pero si Satanás susurra esta idea y la persona le presta atención, él continuará haciéndolo cada vez más para distraer a la persona de sus buenas obras.

Consulta también la respuesta a la pregunta No. 22293.

Y Allah sabe más.

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