El zakát sobre el dinero en efectivo debe darse en la moneda en la que esta riqueza alcanzó el nisáb (umbral mínimo), que equivale al valor de 595 gramos de plata. Calcular el nisáb basándose en el valor de la plata es la opinión de la mayoría de los eruditos.
En una declaración del Consejo de Fiqh en Makkah Al Mukarramah, se afirma: “El zakát sobre el dinero en efectivo se vuelve obligatoria cuando su valor alcanza el menor de los dos nisáb de oro o plata, o cuando completa el nisáb al sumarse a otros tipos de riqueza y bienes destinados a la venta” (Qarárát Al Mayma’ Al Fiqhi Al Islami bi Makkah Al Mukarramah, p. 103).
Es suficiente pagar el zakát sobre el dinero en efectivo en la misma moneda o en el valor equivalente en otra moneda, si está en circulación y es posible que la persona pobre gaste de ella y se beneficie sin que eso le cause perjuicio, porque todas las monedas cumplen el mismo propósito y pueden utilizarse para pagar el zakát, por lo tanto, son como dos tipos de una misma cosa, como dijeron los juristas con respecto al oro y la plata.
Al Buhútí (que Al-lah lo tenga en Su misericordia) dijo en Ar-Rawd Al Murbi’ (p. 208): “El oro puede sumarse a la plata para completar el nisáb. Si un hombre posee diez mizcales (monedas de oro) y cien dirhams, cada uno de ellos equivale a la mitad del nisáb y juntos lo completan, es suficiente dar el zakát de uno de ellos a partir del otro, porque la tasa de zakát es la misma para ambos, por lo tanto, son como dos tipos de una misma cosa”.
Por lo tanto, si alguien tiene dólares y quiere dar la zakát sobre ese dinero, es permisible que lo dé en dólares o en el equivalente en otra moneda.
Si la tasa de cambio varía, debe calcularla basándose en la tasa más alta a la que podría cambiar los dólares por la moneda local, teniendo en cuenta los derechos de los pobres, para que el cambio de moneda no se utilice como un truco para dar menos de lo que corresponde.
Si alguien tiene mil dólares, el zakát sobre esa cantidad es veinticinco dólares, que puede dar de tres maneras:
- Dar los dólares a los pobres.
- Tomar los dólares y cambiarlos por otra moneda, procurando obtener la tasa de cambio más alta, y luego dar la nueva moneda a los pobres.
- No dar dólares, más bien, verificar cuál es el equivalente en la otra moneda, y luego dar el zakát en la otra moneda, asegurándose de calcular la cantidad en la moneda local según la tasa de cambio más alta que podría obtener por los dólares.
Si existe el temor de que pueda inclinarse injustamente en perjuicio de quienes tienen derecho al zakát, debe limitarse a la primera y segunda opción.
Y Al-lah sabe más.