Esto es permisible, ya que el Profeta (la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él) lo hacía. Cuando rezaba el Tahayyud por la noche y llegaba a un versículo que hablaba de advertencia, buscaba refugio en Al-lah; y cuando llegaba a un versículo que hablaba de misericordia, pedía a su Señor misericordia. Por lo tanto, no hay nada de malo en eso; de hecho, es recomendable al rezar Tahayyud por la noche, al rezar durante el día, o al recitar el Corán fuera de la oración. Todo eso es recomendable, y no tiene que repetir la Basmalah [decir: “bismillahir Rahmanir Rahim”] ni el Ta’áudh [buscar refugio en Al-lah]; más bien, puede ofrecer esta súplica y luego reanudar la recitación sin necesidad de repetir el Ta’áudh ni la Basmalah. Todo esto se aplica si está rezando solo, ofreciendo una oración voluntaria.
Pero si usted está ofreciendo una oración obligatoria, no hay prueba de que el Profeta (la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él) haya hecho esto en una oración obligatoria. Lo mismo se aplica si está rezando detrás del imám; debe escuchar atentamente al imán y no ofrecer estas súplicas cuando él esté recitando; más bien, debe guardar silencio y escuchar en las oraciones en las que la recitación se hace en voz alta. En cuanto a las oraciones en las que la recitación se hace en voz baja, debe recitar Al Fátihah y lo que pueda recitar, sin ofrecer las súplicas que pueden ofrecerse durante una oración voluntaria, porque el Mensajero (la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él) no hizo eso en la oración obligatoria. Quizás la razón de ello, y Al-lah sabe más, fue facilitarle las cosas a la gente y no hacer la oración demasiado larga para ellos, porque si él hubiera ofrecido súplica en cada versículo que menciona misericordia y hubiera buscado refugio en Al-lah en cada versículo que contiene una advertencia, la oración podría haberse hecho muy larga, y quizás eso habría sido difícil para la gente. Así que, por la misericordia de Al-lah y Su bondad hacia Sus siervos, Él no prescribió eso en la oración obligatoria, para que la recitación no fuera interrumpida y para que no fuera demasiado extensa para la gente. Pero en el caso de las oraciones voluntarias, o el Tahayyud o el Qiam Al-Lail, o la oración de Duha y otras oraciones voluntarias, no hay nada de malo en ello, y el asunto es flexible.